Isabel Ambrosio e Isabel Albás en un debate electoral
Isabel Ambrosio e Isabel Albás en un debate electoral - VALERIO MERINO
POLÍTICA

Ciudadanos rechaza el plan de la izquierda de hacer a Albás alcaldesa de Córdoba para frenar al PP

La dirección de Ciudadanos rechaza la propuesta de evitar la Alcaldía de Bellido con una investidura de PSOE, Cs e IU

CÓRDOBAActualizado:

Ciudadanos Córdoba ha rechazado de raíz el intento de los partidos de izquierda de frustrar un gobierno de coalición entre el PP y Cs mediante una rocambolesca operación que ha llegado a estar sobre la mesa de los partidos. El proyecto, inspirado por el PSOE, consistía en dar la vuelta a la tortilla y hacer alcaldesa a Isabel Albás con los votos de los partidos de izquierda que van a tener representación en el Pleno durante los cuatro años siguientes.

La operación tenía como mantra político el de parar a la derecha, evitar la vuelta del popular José María Bellido a la Alcaldía y frenar cualquier posibilidad de que Vox influyese en la política municipal con su agenda de derecha pura y dura. La propuesta era la de que Isabel Albás presentase su propia candidatura a la Alcaldía en el Pleno de investidura del próximo sábado y recibir los votos de todos los partidos que se encuentran a la izquierda de Ciudadanos. Los números salen en ese supuesto, que tiene mucho de intento de laboratorio de parecer que se hace algo por paralizar lo inevitable. Los ocho concejales del PSOE más los cinco de Ciudadanos dan trece. Solo sería preciso convencer a los tres de Izquierda Unida o a los dos de Podemos para que se pudiera montar una operación con el objetivo de llegar a los quince ediles a partir de los que tiene mayoría absoluta.

El problema no sería tanto matemático como político. Los socialistas estarían dispuestos a montar una operación a la contra del PP que lo descabalgase de la Alcaldía. Begoña Villacís está defendiendo sus opciones como alcaldesa de Madrid pese a no ser, ni de lejos, la cabeza de lista de la opción más votada. En la capital del Reino, está el antecedente de Agustín Rodríguez Sahagún, que llegó al puesto como portavoz del minoritario CDS, con el apoyo de Alianza Popular, en la moción de censura que descabalgó a Juan Barranco. Pero lo que es legal no es políticamente viable.

La propuesta llegó del PSOE y los números salen pero es un tiro en el pie para la dirección naranja

Albás ha cortado toda posibilidad de acuerdo porque en Ciudadanos tienen claro que la única mayoría posible es formalizar un acuerdo con el PP que haga alcalde a Bellido sin que Vox entre en el gobierno. Es lo que la dirección andaluza ha denominado «socios preferentes». Se trata de una cuestión que va más allá de las matemáticas y es puramente ideológica. En estos momentos, el votante de Ciudadanos no vería con buenos ojos que sus apoyos fuesen a una operación cimentada sobre el poder de la izquierda en el Ayuntamiento de Córdoba.

La única diferencia relevante en los discursos de populares y naranjas es que el PP sostiene que hay que cerrar el apoyo de Vox para prespuestos, ordenanzas fiscales y votaciones de mayoría cualificada. Ciudadanos cree que se pueden realizar negociaciones a lo largo del mandato bien con Vox, bien con el PSOE con el objetivo que de que se aprueben los elementos sustanciales mediante la negociación. El temor al bloqueo institucional por un solo concejal pesa más en el PP que saben que no es tan sencillo salir indemne de un fuego cruzado. Prefieren arrancar el mandato con un papel firmado del partido de Santiago Abascal que diga que se comprometen a apoyar las grandes votaciones del mandato a cambio de aceptar medidas concretas a lo largo de los cuatro años siguientes.

El movimiento se planteaba como una forma de paralizar la vuelta de la derecha al Consistorio

El desarrollo de la oferta no sorprende. El PSOE dijo durante la campaña electoral que haría «todo lo posible» para que la derecha y la ultraderecha no tuviesen un papel preeminente. Y todo lo posible es desestabilizar un acuerdo que se ha reservado para los últimos días.

PP y Cs tienen previsto empezar a negociar a partir de este martes tras haber realizado una depuración de sus propuestas electorales. En ambos casos, se ha realizado un trabajo, por separado, de los respectivos programas para ver puntos comunes y cuestiones de interés mutuo que podrían encajar en una plataforma para un gobierno conjunto. El PP y Vox tampoco tienen fecha cerrada para unas negociaciones que tienen fecha tope: el 15 de junio. En cualquier caso, esas conversaciones, que serían bilaterales salvo que Vox se empeñe en «hacerse la foto», no se desarrollarán hasta tanto los dirigentes del PP y de Cs no se hayan tomado el pulso.

Aspectos como las áreas de cada cual, elementos como el reparto de poder sobre las empresas o decisiones inmediatas sobre quién presidirá el Pleno (Nieto optó por ceder el asiento a Luis Martín) se tomarán en último lugar.