Trabajador autónomo de la empresa Glovo
Trabajador autónomo de la empresa Glovo - Rafael Carmona
Empleo

Cómo es trabajar en una empresa como Glovo en Córdoba

La tasa base de trayecto es de 1,75 euros que aumenta por el tiempo de espera y la distancia recorrida

CórdobaActualizado:

Bicis, motos e incluso patinetes. Cada vez son más los repartidores que se ven por las calles cordobesas entregando cualquier tipo de producto salidos de sus grandes bolsas. Empresas como Glovo o Deliveroo acaban de plantear la necesidad de reformar la legislación laboral para adaptarse a «la realidad digital» de los trabajadores autónomos que trabajan en estas plataformas, incluyendo coberturas sanitarias o por cese de la actividad profesional. Se trataría de crear una nueva categoría de trabajador por cuenta propia. Por otro lado, desde Inspección del Trabajo consideran a esta figura como «falsos autónomos» y defienden la obligación de que este tipo de empresas contraten a sus trabajadores.

En esa dicotomía, los empleados de Glovo en Córdoba no entran y afirman que «ya somos autónomos». Eso significa que «decidimos los días que trabajamos y los que no». «Colaboramos con la empresa, no pertenecemos a ella», explica Juan García que lleva 13 meses trabajando con esta firma.

El sistema de trabajo depende directamente de la valoración de los clientes y de la empresa. Así, quien tiene buenas referencias puede trabajar más horas e incluso, elegir el horario que quiere cubrir. «En realidad cada uno echa las horas que quiere y cuando quiere», confirma Sando Rangel, abogado venezolano. Y no será el primer oriundo de ese país, azotado por una grave crisis política y económica, que aparecerá en este reportaje. «En realidad si quieres, puedes vivir solamente de este trabajo, pero claro, tienes que echar muchas horas y kilómetros», afirma Sando.

Empleado recogiendo el pedido de un cliente
Empleado recogiendo el pedido de un cliente - Rafael Carmona

En el funcionamiento del sistema también hay restricciones de kilometraje, es decir, las motos son las que hacen los pedidos que requieren un trayecto más largo y las bicicletas recorren menos kilómetros.

La también venezolana Ángela Rosclo, otra «rider» de Glovo, muestra el lado duro de este trabajo: «No sé cuántos kilómetros puedo llegar a hacerme al día pero a veces he hecho jornadas diarias de 13 horas».

Algunos deciden convertirse en chico Glovo porque «los horarios son muy flexibles y puedes combinarlos con otros trabajos», cuenta García. «Hoy en día hay que echar más de 8 horas en todos los trabajos para llegar a fin de mes, ¿quién no lo hace?».

En temporada de verano «es verdad que notamos que hay menos gente que solicita el servicio», considera Jesús Ávila. Este «rider», también venezolano, señala que «ahora quien quiera incorporarse a la empresa lo tiene más difícil porque hay menos trabajo».

«Al ser autónomos, te tienen que salir las cuentas para que este trabajo te merezca la pena», apunta Rangel. La tasa base establecida al hacer el trayecto son 1,75 euros, a eso se le suma el tiempo de espera [ya sea al recoger el pedido o al entregarlo] y la distancia en kilómetros. «Para que te salgan las cuentas, tienes que echar unas 8 horas mínimo al día».

La mayoría está de acuerdo en que la principal ventaja de este trabajo es la «libertad». «Tú decides cuando trabajas y las horas que quieras» pero, también es verdad «que nosotros ponemos nuestros propios medios de transporte», relata Ávila.

Hay desde trabajadores que llevan con la empresas un año hasta algunos más recientes que llevan apenas dos meses. Sus motivaciones para convertirse en «riders» son heterogéneas. «No hay mucho trabajo y esto es un extra que viene bien», cuenta Ávila.

Y es que tampoco hay un perfil fijo entre los trabajadores Glovo, desde personas más mayores hasta jóvenes de 24 años. Estudiantes, personas anteriormente sin empleo o algunos que se ven obligados a venir desde otros países. Lo que está claro es que «la ventaja de ser autónomo es que no trabajamos exclusivamente para la empresa pero, nadie nos cubre cuando enfermamos», cuenta Sando volviendo a sintetizar pros y contras de ser «rider», una de esos nuevos trabajos que ha traído la tecnología y que ha llegado para quedarse en Córdoba, y en el resto del mundo.