José Cruz Conde, en un acto de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929, de la que fue comisario
José Cruz Conde, en un acto de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929, de la que fue comisario - ARCHIVO ABC
GUERRA CIVIL

Cuando José Cruz Conde criticó el poder de Franco y juzgó «mediocre» su discurso

El político cordobés al que se quiere retirar su calle tuvo duras palabras en su diario

CÓRDOBAActualizado:

¿Fue José Cruz Conde partidario del golpe militar del 18 de julio de 1936? La respuesta es la que dan quienes quieren quitar su nombre de la calle que en el Centro de Córdoba se abrió cuando era alcalde: sí lo fue. Que fuera franquista en sentido estricto está menos claro. El político pasó toda la Guerra Civil en asilo diplomático, en varias embajadas en Madrid para evitar la represión republicana, y en ese tiempo llevó un diario en el que mostró opiniones que le situaban en el llamado bando nacional, pero también contra algunas decisiones del Caudillo.

Los textos se editaron en 2011 bajo la dirección de Enrique Aguilar y Julio Ponce, en un libro publicado por la editorial cordobesa Almuzara. El 20 de abril de 1937 José Cruz Conde hablaba del Decreto de Unificación que dos días antes había aprobado Franco, y en el que agrupaba a la Falange y a los Requetés en el Movimiento Nacional, que sería el partido único a partir de entonces.

Cruz Conde, a la derecha, con el Rey Alfonso XIII
Cruz Conde, a la derecha, con el Rey Alfonso XIII - ARCHIVO ABC

No le gustó la decisión y tampoco la intervención de Franco por la radio: «El discurso me pareció francamente mediocre, pretencioso y equivocado en algunos puntos de interpretación de períodos de nuestra historia, además de inoportuno y prematuro». Para él, esta decisión recordaba «a la desdichada Unión Patriótica», el partido oficial de la entonces reciente dictadura de Miguel Primo de Rivera. «Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en el mismo obstáculo. ¡Y me parece que en este caso estamos! No es fácil suprimir por decreto ideas y convicciones sinceramente sentidas, y menos en este pueblo nuestro tan poco propicio a aceptar moldes únicos, fiel siempre a su rabioso individualismo», argumenta.

«Jefe del Estado, generalísimo y jefe del único partido político: sólo le falta la jefatura religiosa», dice

La Jefatura a cargo del Generalísimo le parece «otro error máximo». «Jefe del Estado, generalísimo de tropas y barcos, y jefe del único partido político: ya no le falta más que la jefatura religiosa y las tiene todas», dice , antes de felicitarse por omitir a José María Gil Robles, hasta entonces líder de la derecha democrática. Sí que expresa su nostalgia por el asesinado José Calvo Sotelo y por el fallecido general Sanjurjo. En octubre criticó al general Queipo de Llano, que según él habría cuestionado a los acogidos a asilo diplomático como él. Se lamenta de que se lo hayan permitido y le llama «irrespetuoso y borrachín».

Eso sí, José Cruz Conde había dejado caer antes planes para el futuro que no contemplaban mucho el pluralismo: «Será preciso, primero, dominar toda la nación, desarmar todos los partidos e imponer un orden por todos respetado. Entonces será llegada la hora de pensar en lo que seguramente no ha de resolver una sola persona, por alta que esté». No tuvo tiempo para comprobar si sus augurios eran ciertos, porque murió el 31 de enero de 1939, en un hospital bajo pabellón francés.