SALUD

La depresión, a estudio en Córdoba: una enfermedad «sin números» entre el estigma y la falta de recursos

Médicos de familia y psiquiatras demandan una comunidad asistencial para tratarla de forma efectiva

CÓRDOBAActualizado:

La depresión es una enfermedad sin números. A la dificultad para el diagnóstico por la escasez de recursos de los que disponen los profesionales se suman el estigma social que conduce a la negación y el propio desconocimiento de su sintomatología. No se pueden cuantificar las personas que la sufren en Córdoba aunque se estima que en toda Andalucía superan las 616.000. Dentro del campo de las enfermedades mentales y neurológicas, que suponen la mitad de los casos asistidos en Atención Primaria, la depresión llega al 30 por ciento.

Así lo ha expresado este martes una mesa de expertos en el marco del encuentro «Diálogos de Escucha Activa. Vivir con Depresión», organizado por Lundbeck en el Palacio de Congresos de Córdoba. La cita ha contado con las aportaciones de la psiquiatra Carmen Prada, responsable de Salud Mental en el Hospital Reina Sofía de Córdoba, y Rafael Castro, médico de familia y responsable de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) en Andalucía. También ha intervenido Paloma Ruiz, responsable del Aula de Salud Mental de la Escuela de Pacientes de Andalucía, un recurso que se considera indispensable para que los enfermos de depresión adquieran fortalezas que les permitirán salir de ella. Porque de la depresión, insisten los profesionales, se sale.

La forma en que la sociedad entiende la depresión ha cambiado indudablemente a lo largo de los últimos años. Puede parecer que la enfermedad tiene una prevalencia mayor en la actualidad pero la realidad es que tanto los profesionales como los propios afectados tienen más herramientas para diagnosticar y comprender lo que sucede. «Clásicamente se nos enseñaba que la depresión era algo emocional. Sin embargo, esa es solo una de sus tres patas: hay además un componente físico y otro cognitivo», afirma el médico de familia, que lamenta que en Atención Primaria, la principal puerta de entrada a la asistencia médica de los enfermos de depresión, los profesionales no cuentan con el suficiente tiempo para la detección y el tratamiento.

La depresión es una enfermedad incapacitante: «Hay personas que pierden su trabajo»

Reivindican una comunidad asistencial amplia y multidisciplinar que cubra todas las necesidades de la persona con depresión, que es, explica, una enfermedad incapacitante. «Hay personas que pierden su trabajo a causa de una depresión», insiste, y remarca que aunque tradicionalmente se ha asociado a las personas mayores también hay muchos jóvenes que la sufren. La realidad es que no hay un perfil del enfermo. Cualquier persona puede sufrirla aunque hay factores que pueden potenciar su aparición. Uno de ellos es el desarraigo, por eso Castro destaca la importante afección que tiene en jóvenes migrantes como los que viven en los centros de menores y otras instituciones de estas características.

La importancia de la Atención Primaria, que deriva al paciente después a Salud Mental, radica en el papel fundamental que juega el entorno del paciente en su diagnóstico y tratamiento. El médico de familia es el más cercano, el que tiene la posibilidad de conocer cómo viven y de quién se rodean las personas a las que atiende. La principal herramienta de diagnóstico es la escucha, pero requiere un tiempo que en la actualidad no tiene. «El paciente no entra llorando a la consulta. La depresión no es solo tristeza o melancolía, también es cansancio, problemas para dormir, falta de rendimiento en el trabajo. El comienzo de una depresión puede detectarse por un problema cognitivo, por ejemplo, el de una ama de casa que ha olvidado cómo concinaba las lentejas», explica.