Fernando Penco, autor de«Un país llamado Cervantes»
Fernando Penco, autor de«Un país llamado Cervantes» - ARCHIVO
INVESTIGACIÓN

Desmontando al tatarabuelo judío de Cervantes en Córdoba

Fernando Penco muestra en un libro los documentos que ratifican la fe mosaica de Ruy Díaz de Torreblanca

CÓRDOBAActualizado:

Hace décadas que se estudian los orígenes judíos de Miguel de Cervantes, pero un estudioso cordobés acaba de publicar en un libro los documentos que pueden conducir hasta el momento en que la familia pasó de judía a cristiana. Y todo ello sucedió en Córdoba, de donde eran todos los Cervantes. Fernando Penco, arqueológo y escritor, acaba de publicar con la editorial cordobesa Almuzara«Un país llamado Cervantes», en el que pone en relación varios documentos antiguos.

Para ello se basa en la obra de dos autores: Margarita Cabrera y Miguel Ángel Ladero. La primera consiguió un documento importante: una nómina de personas que tienen que pagar un importe a la Inquisición. Se trata en realidad de una copia, hecha en 1497, de un original de 1489, apenas seis años después de que el tribunal del Santo Oficio se estableciese en Córdoba.

La tercera generación

Allí aparece el nombre de Mencía Fernández, a la que se condenaba al pago de 375 maravedíes, «una suma no demasiado elevada», pero no debido a algo que ella hubiera hecho. Las sentencias de la Inquisición recaían no sólo en los reos, sino en sus descendientes hasta la tercera generación. Este documento, aseguró, «se publica por primera vez». El documento está escrito en tela y tiene un agujero en la parte izquierda un agujero, porque se tenía que colgar en público. Con los 375 maravedíes, Mencía Fernández se «reconcilió» y pudo continuar su vida dentro de la Iglesia.

Para empezar, Mencía Fernández es hija de Ruy Díaz de Torreblanca, tatarabuelo de Miguel de Cervantes, que fue, efectivamente, condenado por la Inquisición en uno de los primeros procesos. ¿Por judaísmo? No se ha podido probar, aunque Fernando Penco cree que es lo más probable. El Santo Oficio condenó por varios motivos, entre ellos la brujería o la homosexualidad, pero «en aquellos primeros tiempos era casi siempre por motivos religiosos».

Testamento del bisabuelo de Cervantes
Testamento del bisabuelo de Cervantes - «UN PAÍS LLAMADO CERVANTES»

El autor del libro ha recorrido el árbol genealógico para encontrar a todos los descendientes de Ruy Díaz de Torreblanca y por ahí llega al bisabuelo de Miguel de Cervantes, que se llamó Juan Díaz de Torreblanca. Era hermano, por lo tanto, de Mencía Fernández. En sus últimas voluntades, pide que se le entierre en la iglesia del convento de San Pablo, entonces residencia de frailes dominicos, y que sea en el lugar donde están «mi madre y mis abuelos». Es decir, resalta Fernando Penco, «faltaría el padre». La cita completa es así: «En Córdoba, en este día primero, día de marzo del dicho año [1503] hizo su testamento el bachiller Juan Díaz de Torreblanca, físico y cirujano, hijo de Ruy Díaz, que Dios haya, vecino de San Pedro, estando enfermo. Mandóse enterrar en el monasterio de San Pablo desta ciudad, en la dicha sepoltura [sic] de su madre y abuelos...».

El bisabuelo quiso enterrarse en San Pablo, donde no estaba su padre por no ser cristiano

Para la transcripción de estos documentos en caligrafía antigua, Fernando Penco ha contado con la colaboración de la paleógrafa Pilar Hernández. La clave para que Juan Díaz de Torreblanca, realizase una petición tan concreta citando a su madre pero sin tener en cuenta a su propio padre, Ruy Díaz, es lo que levanta las sospechas del investigador durante el proceso que ha llevado a la publicación del libro. Y la razón no puede ser otra que su fe judía. Al no profesar la religión cristiana, no podía recibir sepultura ni en la iglesia de San Pablo ni en ninguna otra.

Todo esto, apuntó el autor hace que cuadre más otro de los datos con que se cuenta, que el padre pidió para el escritor un estatuto de limpieza de sangre, que acreditase que entre sus antepasados no había personas condenadas por herejías o por delitos de religión. Era el 22 de diciembre de 1569 y el autor de «Don Quijote de La Mancha» estaba en Roma. El nuevo estudio publicado en «Un país llamado Cervantes» puede servir para encontrar el momento en que la ascendencia del escritor dejó de ser judía, hasta el punto de que otro de sus abuelos, Juan de Cervantes, también cordobés, fue familiar de la Inquisición, es decir, miembro que hacía de informador.