Un ciudadano pasa por delante del rótulo de la calle Cruz Cond
Un ciudadano pasa por delante del rótulo de la calle Cruz Cond - VALERIO MERINO
AYUNTAMIENTO

El desquite en el callejero de Córdoba sin hechos de guerra probados y con dudas de su ajuste a la ley

Las modificaciones en la toponimia urbana chocan con la propia norma que las ampara, que no establece retoques si la calle responde a méritos civiles

CÓRDOBAActualizado:

¿Se ajusta a la ley la decisión que tomó el Pleno del Ayuntamiento de Córdoba el pasado febrero de cambiar los nombres de quince calles de Córdoba por, a juicio de la comisión municipal de memoria histórica, haber tenido una posición activa en la Guerra Civil o en la represión posterior? Un exhaustivo documento elaborado por el historiador local Juan Galán asegura que no, o al menos no del todo. El punto de partida de este especialista es que el Consistorio no rotuló la mayoría de las quince denominaciones del nomenclátor que van a desaparecer en breve por motivos bélicos, sino civiles.

Dicho de otra manera: si la autoridad municipal le dio una calle a un dirigente del franquismo no fue, en la gran parte de los casos, por esa condición política ni por un afán de ensalzar sus actos de guerra, sino como un reconocimiento de los vecinos por su trabajo en favor de la comunidad. Un ejemplo ilustrativo es de José Cruz Conde, que prestó sus apellidos en 1929 a la nueva avenida que él mismo diseñó... siete años antes de que empezara la contienda civil.

Cruz Conde tiene calle desde siete años antes de que empezara la Guerra y por sus méritos civiles

Para Galán queda claro, por tanto, que el acuerdo de Pleno incumple la Ley de Memoria Histórica de Andalucía, que da competencias a las administraciones públicas para «tomar las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura». La propia ley indica a renglón seguido que «lo previsto en el apartado anterior no será de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley».

Para que el lector entienda del todo las diferencias que marca la ley y que parece que el Consistorio no ha tenido en cuenta basta con citar otro caso: del nomenclátor va a desaparecer la calle Joaquín Benjumea, situada en el barrio de Cañero y en la que estuvo el cine Osio. ¿Qué relación tuvo esta persona con hechos de armas o represores? Ninguna que esté probada. El Ayuntamiento decidió darle una calle en 1952 porque su papel fue determinante para que cientos de familias pudieran irse a vivir al entonces nuevo barrio de Levante edificado más allá de La Viñuela.

Jóvenes en la plaza de Cañero
Jóvenes en la plaza de Cañero - RAFAEL CARMONA

Nacido en Sevilla en 1878, Benjumea fue ministro de Agricultura y Trabajo interino entre 1939 y 1941, de Hacienda entre 1941 y 1951 y gobernador del Banco de España. Gracias a su impulso nació la Ley de Créditos Especiales que facilitó la firma de hipotecas por un periodo de 25 años para los propietarios de las nuevas casas, y en una época en que este tipo de operaciones crediticias eran toda una novedad.

De hecho, fue la Asociación Benéfica La Sagrada Familia la que solicitó a la autoridad municipal que quedara un recuerdo de él en la toponimia urbana. Aún más llamativos son los casos de dos periodistas. Se trata de los reporteros Aguilera, que consiguió un puesto en el nomeclátor en 1962, y de García Prieto, ambos por sus méritos como cronistas de la ciudad. El primero de ellos, nacido en Baena en 1877, fue fundador, propietario y editor del «Defensor de Córdoba», periódico que durante más de medio siglo informó a diario a los ciudadanos y que tuvo su sede en la calle Ambrosio de Morales.Él donó parte de su colección particular a la Biblioteca Municipal.

Reporteros que trabajan en periódicos afines por fuerza al Movimiento desaparecerán

Similar es el caso de Periodista García Prieto, que aún da nombre a una calle en la avenida de La Viñuela.Fue redactor del «Diario de Córdoba» desde 1920, más tarde del diario «Córdoba» y colaborador del diario de la tarde «Informaciones» de Madrid, que traía un suplemento dedicado a la provincia. Hijo de un funcionario municipal, en mayo de 1927 publicó «El libro de Córdoba» con profusión de grabados y fotografías y fundó y dirigió las revistas «Remanso» y «Vida y Comercio».

Dos hombres de letras más que van a desaparecer de la toponimia urbana también siembran dudas acerca de la aplicación correcta de la Ley de Memoria Histórica. El primero es Poeta Antonio Arévalo. Nace el 15 de septiembre de 1876 en Bujalance, y ejerció como Procurador de Tribunales, pero fue conocido especialmente por ser un hombre de letras en su vertiente periodística y poética, al tiempo que desarrolló también una labor como guitarrista. El otro, el poeta Francisco Arévalo, hermano de Antonio. Tras una carrera literaria, el golpe hace que se alinee con el bando sublevado. Fue fundador de «La Hoja del Lunes».