Los congresistas y senadores constituyentes Rodríguez Alcaide, Casaño, Fernández, Vallejo y Gracia
Los congresistas y senadores constituyentes Rodríguez Alcaide, Casaño, Fernández, Vallejo y Gracia - Rafael Carmona
CUATRO DÉCADAS DE LA CONSTITUCIÓN

Los diputados y senadores constituyentes de Córdoba toman la palabra cuarenta años después

Cinco congresistas y senadores por la provincia de la legislatura en que se forjó la Carta Magna analizan qué ha supuesto

CórdobaActualizado:

El 40 aniversario hoy del referéndum de la Constitución es una gran ocasión de recordar a los once políticos que participaron por Córdoba en las Cortes Constituyentes. La Subdelegación del Gobierno reconoció ayer sus figuras en un acto en el que participaron cinco de los seis congresistas y senadores por la provincia que quedan vivos -declinó asistir Guillermo Galeote (PSOE) y el resto ya fallecieron- de aquella legislatura de la que nació la Carta Magna (julio de 1977/ enero de 1979). A la cita acudieron los excongresistas Carmelo Casaño, José Javier Rodríguez Alcaide (ambos por UCD), Rafael Vallejo y Emilio Fernández (estos dos por el PSOE) y el exsenador Manuel Gracia (socialista).

Sus reflexiones supusieron un elogio de la Constitución vigente, pero también, con mayor o menor intensidad, apuntaron a la necesidad de reformas, especialmente en el capítulo de las comunidades autónomas.

El congresista constituyente Carmelo Casaño
El congresista constituyente Carmelo Casaño- Rafael Carmona

Casaño, abogado que fue diputado por UCD de 1977 a 1982, sintetizó las alabanzas recordando que a esta Carta Magna se «la llamó de la concordia y supuso, como dijo el pensador Julián Marías, la devolución de España a los españoles».

«Fue la salida más lógica a una dictadura de 40 años. Ésta es la mejor, y hemos tenido 13 constituciones de todos los colores», dijo y añadió que la máxima norma ha sido «el pilar que ha permitido las cuatro décadas de mayor progreso económico y social del país».

El congresista constituyente Rafael Vallejo
El congresista constituyente Rafael Vallejo- Rafael Carmona

Vallejo, que fue diputado, además de en la legislatura constituyente, entre 1986 y 1996 o presidente de la Diputación (1991/1995), prolongó los balances positivos. La Carta Magna de 1978 es, argumentó, la «más duradera de la historia de España» y eso «da idea de que ha servido para poder convivir y llevar a cabo una vida democrática. En un momento complicado y difícil, hizo posible la convivencia y el acuerdo de todos la sacó adelante», dijo rememorando que el texto fue fruto del «consenso».

Por su parte, Rodríguez Alcaide, reconocido economista y que fue congresista entre 1977 y 1982, resaltó que la Constitución «puso en valor derechos políticos o sociales de los ciudadanos, que no estaban garantizados». Como estudioso de la economía, se detuvo en lo que ha supuesto en este campo.

El congresista constituyente José Javier Rodrígue Alcaide
El congresista constituyente José Javier Rodrígue Alcaide- Rafael Carmona

«Nos ha ayudado al desarrollo económico, con la entrada en la UE. Si España no era un democracia, no entraba en la Unión». Y recordó que, mediados los setenta, España tenía niveles «de inflación del 15%, de paro del 30% y tipos de interés del 18%. Todo eso, sostuvo, se ha superado, salvo el aspecto del desempleo, aunque ahora «está en el 15%% y antes no había protección social para el parado y hoy sí».

Emilio Fernández, que, además de congresista constituyente y, luego, senador, fue un destacado sindicalista -llegó a liderar la UGT en Córdoba-, se centró en esa última vertiente de su vida pública. Sostuvo que en estas cuatro décadas se ha avanzado «mucho en todo, pero la clase trabajadora dio un avance fundamental a partir de la Carta Magna: los sindicatos fueron reconocidos y los trabajadores tenían su baza para pelear por un puesto de trabajo».

El congresista constituyente Emilio Fernández
El congresista constituyente Emilio Fernández- R. Carmona

Reivindicó el papel de las organizaciones sindicales en el proceso constituyente porque «fuimos muy conscientes de que España necesitaba un cambio y el movimiento obrero hizo un apoyo fundamental, dando lugar a que no se alborotara tanto en las calles [en una época convulsa] y fuimos los primeros en defender la Constitución».

Ahora bien, esos beneficios que supuso para la clase trabajadora, a juicio de Fernández, se están disipando ahora. «Vemos que hay contratos de ocho horas, pero se cobran dos, que en mi época de sindicalista no hubiera ocurrido. El mundo laboral se está estropeando paulatinamente», denunció.

Las sombras de la Constitución se reflejaron, además, en los mensajes sobre la necesidad de reformas, resaltando la coincidencia en la necesidad de hacer cambios en el título VIII, el relativo a la organización territorial del Estado.

El senador constituyente Manuel Gracia
El senador constituyente Manuel Gracia- Rafael Carmona

Gracia, que, entre otros cargos, ocupó los de consejero de Educación y Presidencia y presidente del Parlamento andaluz, tras advertir de que es un texto que en su conjunto «sigue siendo perfectamente válido», consideró necesario introducir reformas de distinto tipo. Así consideró que la Carta Magna debería «recoger mejor los nuevos derechos sociales, como el de la muerte digna» y advirtió de que, a su juicio, el derecho a la igualdad no está suficientemente bien perfilado.

Igualmente defendió variar el texto para dar «más prioridad a la economía productiva sobre la especulativa». Y consideró que habría que «retocar» el punto que mantiene que el heredero de la Corona será un varón. Es uno de esos ejemplos claros en los que la evolución del pensamiento de la mayoría de la sociedad ha hecho envejecer el texto aprobado hace ahora cuarenta años.

Y Gracia puso sobre la mesa el tema de la reforma de la organización territorial, planteando una «mejor delimitación de las competencias entre las comunidades autónomas y el Estado».

Los cambios en el título VIII se repitieron en más análisis. Rodríguez Alcaide consideró que se «debe remodelar el papel del Senado, como cámara regional, y definir las materias exclusivas del Estado para acabar con el río de transferencias». «Si no se para eso, sucede que el Estado deja parte de sus competencias en la UE y cede cada vez más a las regiones, con lo que va a quedar como un gobierno fantasma sin capacidad para hacer nada», sentenció.

«Me marcó mucho»

Casaño se sumó a esta solicitud de cambios, también con la vista puesta en el título VIII, pero lo hizo con un claro aviso: «Soy partidario de modificaciones mínimas, porque esta Constitución es buena». Advirtió de que el riesgo de una enmienda a la totalidad de la Carta Magna es que acabara devolviendo a España al pasado en el que se elaboraban «constituciones de unos contra otros». No obstante, se declaró partidario de cambios que establecieran cuestiones como las competencias exactas de las regiones y la conformación del Senado como una auténtica Cámara de representación territorial.

Matizó que «el momento no es el más adecuado» para realizar cambios en la máxima norma. «Necesitaría una generosidad que hubo entonces y hoy no. Aquello se dio porque los políticos queríamos sacar España de una dictadura e igualarla a Europa», sentenció. Las dudas sobre que la actual clase política pudiera repetir aquel histórico consenso se reprodujeron, con matices, en otras declaraciones.

En el extremo derecho, los participantes en este reportaje durante el 4D de 1977
En el extremo derecho, los participantes en este reportaje durante el 4D de 1977 - ABC

Igual que se acumularon los testimonios emotivos de aquella intensa década de los setenta en la que España dejó atrás la dictadura. Vallejo fue un claro ejemplo de ello. «En 1975 entré en prisión [por su militancia antifranquista] y el 15 de junio de 1977 fui elegido diputado», explicó. Añadió que era un tiempo en el que «pasaban cosas importantes casi todos los días».

«En 1975 fui a prisión [era militante antifranquista] y el 15 de junio de 1977 fui elegido diputado», rememora Vallejo sobre la intensidad de aquellos tiempos

Unas vivencias tan fuertes que a algunos les cambiaron la existencia, como le pasó a Gracia con la legislatura constituyente en la que fue senador. «Me marcó mucho, tanto que, yo que era profesor en Montilla, acabe, aunque no tenía intención de hacerlo, dedicando mi vida a la actividad pública y la política», dice quien hoy preside el Puerto de Sevilla, tras ser nombrado por la Junta en 2015. Confesó que, durante la legislatura constituyente, sí tuvo personalmente «la sensación de estar contribuyendo a un proceso de transformación histórica de España».

De los días previos al referéndum le viene a la mente la imagen de él acudiendo a los barrios con su «librito de la Constitución» para participar en actos «explicándola». Fue «una experiencia preciosa, por lo que la gente depositaba en la Constitución, como esperanza en el futuro», explicó.

Casaño sostiene que el hecho de que «la Constitución esté firmada por mí es una de las cosas de mayor importancia de mi vida»

«Había ilusión en la sociedad cordobesa», cuenta Casaño. Y agota el último turno de palabra de este reportaje con una confesión muy personal: «Que la Constitución esté firmada por mí es una de las cosas de mayor importancia de mi vida», finalizó