Desde Simblia

El Duque de Alba sigue vivo

Las mentiras de los flamencos para asustar a los niños tienen algo de común con las mentiras de los independentistas

José Calvo Poyato
CórdobaActualizado:

Muchos de ustedes habrán oído decir alguna vez que en Flandes, era la denominación histórica de buena parte de lo que hoy son Bélgica y Holanda, se sigue asustando a los pequeños con la venida del duque de Alba. El duque es una especie de «coco» a la flamenca. Esa realidad, que habla muy mal de quienes amenazan a los pequeños con la llegada de monstruos malignos, señala el papel que los flamencos otorgan a don Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, al tiempo que revela, que la herida abierta por una larga guerra -ochenta años (1568-1648)-, en la que el imperio hispánico se dejó algunos de sus jirones más importantes, no ha cicatrizado entre los flamencos, todavía.

Forma parte de su imaginario colectivo, pese a que ya vamos camino de los cuatro siglos desde que se firmó la paz. Una de las razones por las que no cicatriza es porque forma parte de la conocida como Leyenda Negra -una de las mayores mentiras históricas orquestada a lo largo del tiempo-, que sigue siendo alimentada, incluso desde la propia España cuando aquí no hay nada parecido al genocidio que ellos cometieron en el Congo a lo largo de los siglos XIX y XX y que es una de las páginas más negras de la historia de la humanidad.

José Calvo PoyatoJosé Calvo PoyatoArticulista de OpiniónJosé Calvo Poyato