Eduardo Reyes saluda al expresidente de la Generalitat, Artur Mas
Eduardo Reyes saluda al expresidente de la Generalitat, Artur Mas - INES BAUCELLS
PERFIL

Eduardo Reyes, el catalán de Córdoba que pasó de emigrante andaluz a diputado por la independencia

Partió a Cataluña con nueve años en busca de oportunidades, es diputado de JxSí y llama «gilipollas» a los españoles

CÓRDOBAActualizado:

Su historia es la misma que vivieron los cientos de miles de emigrantes andaluces obligados a abandonar su región en busca de oportunidades. En los años del hambre, Cataluña era el sueño americano de una Andalucía raquítica, y por eso sus padres se echaron el petate al hombro y partieron a Barcelona al albur de los años 60. El niño Eduardo Reyes tenía nueve años cuando se «mudó» de su Córdoba natal a una barraca primero y más tarde al barrio de Els Corts. Más de 50 años después, convertido en diputado de Junts Pel Sí en el Parlamento catalán, Reyes lanza arengas por la independencia de su región adoptiva. «Yo también soy español pero he decidido dejar de ser gilipollas», manifestó el martes en un mitin de ERC en el Prat de Llobregat, ante un auditorio de unas 250 personas.

Su verbosidad le ha convertido en todo un personaje de la corriente independentista. Una facción que, por cierto, abrazó hace apenas cinco años, cuando una suerte de serendipia le convenció de que las peculiaridades de Cataluña merecían que la región fuera gobernada por su propio Estado. Hasta entonces estaba al frente de una empresa de carpintería. En 2013 fundó el colectivo Súmate, un lobby que promueve el voto por la independencia entre los castellanohablantes desde una postura «apartidista». Precisamente por ese motivo su incorporación a la lista unitaria de ERC y CDC le costó graves críticas que derivaron en su dimisión del cargo en 2016. Desde ese momento se dedica en cuerpo y alma a la labor parlamentaria como diputado de Junts Pel Sí.

Lejos de ocultar sus orígenes, Reyes los airea cada vez que le dan la oportunidad. Ha hecho de ellos la piedra angular de un discurso que se basa en el agradecimiento a una tierra que dio a su familia todo lo que Andalucía (y por tanto, España) no fue capaz de dar. «Esa es mi bandera: cuando me vine comía una vez cada tres días, aquí comía cinco veces al día», llegó a publicar en su página de Facebook. Luchar por la independencia catalana es, por así decirlo, una forma de devolverle el favor.

Está casado con una catalana y tiene una hija catalana y dos nietos catalanes. La mayor parte de su familia reside en Cataluña aunque aún le quedan parientes en Córdoba. En 2015 dirigió una carta abierta a su «querido primo» cordobés, un texto propagandístico con el que quiso trasladar el mensaje de que no existirían fronteras entre España y una Cataluña independiente: «No dejaré que se rompan los lazos que nos unen, ni con la familia ni con todas las amistades que sigo teniendo en mi querida Córdoba».

Contra las inmatriculaciones

De hecho, su decidida militancia por la independencia no le resta tiempo para mantener la vista puesta en la actualidad de su ciudad de origen. Cuando las plataformas laicistas pusieron el acento en las inmatriculaciones de la Iglesia Católica, Reyes arremetió duramente en Twitter contra el caso concreto de la Mezquita-Catedral, donde, dice, recibió su bautismo.

Tampoco se ha resistido al intento de sumar apoyos para su causa en la ciudad. En mayo de este mismo año hizo llegar a la alcaldesa, Isabel Ambrosio, un ejemplar del libro «Entender Cataluña», de Josep Centelles i Portella, y quiso dejar constancia de ello en su cuenta personal de Twitter.

Reyes se expresa siempre en castellano y presume de la libertad que siente en Cataluña de hablar « com en dóna la gana». «Aquí hay una libertad de expresión, una libertad para promover, una libertad para crear, y desde España siempre se la ha intentado parar los pies. A España no le ha gustado nunca que Cataluña saliera adelante», declara en este vídeo.