Uno de los soldados de la BRI X, hoy al llegar a Córdoba desde la misión internacional de Irak - Valerio Merino
EJÉRCITO

Emotivo recibimiento a parte de las tropas de la BRI X de Córdoba que regresan de la misión en Irak

El segundo contingente ha regresado hoy y también esta semana debe volver el último

CórdobaActualizado:

Un segundo contigente de militares de la Brigada «Guzmán el Bueno X», con base en Cerro Muriano (Córdoba), ha regresado hoy, 20 de mayo, a España tras formar parte durante medio año de una misión internacional en Irak. Unos 300 militares de dicha Brigada toman parte de ella -la pasada semana regresó una primera expedición, hoy otra y se prevé que esta semana lo hará la tercera, y última-.

La jornada ha dejado las habituales escenas de emoción, abrazos efusivos e incluso alguna que otra lágrima, como en el caso del cabo Raúl Susín. Pero eso se ha producido a las tres de la tarde cuando ha llegado el bus con los militares a la estación de autobuses de la capital. El general Aroldo Lázaro, maximo responsable de la Brigada, ha acudido a recibir a las tropas.

Antes ha sido el turno para la lógica impaciencia de los familiares. Incluso, algunos lucían pancartas dando la bienvenida a los suyos. Era el caso de la familia de Benjamín. Una docena de ellos se habían acercado desde Priego de Córdoba después de permanecer seis meses en Irak. Era su segunda misión en el extranjero, pero, para su mujer, Rosa, era la primera y ha confesado que «lo ha llevado muy mal; la distancia, no verle, la incertidumbre...». Así, se entiende mejor que hoy, hasta las tres, haya pasado la jornada deseando que «corriera el reloj».

Y el bus ha llegado y se ha decretado el estado de felicidad. En medio de él, el sargento Francisco Emilio Palma explicaba en qué ha consistido su trabajo. «Ha sido una misión tranquila y gratificante, porque trabajas día a día con el ejército de Irak, enseñándoles», ha indicado. Luego, ha añadido que, además, «tienes la opción de comprobar que esos conocimientos que les transmites no caen en saco roto. Al final, esa gente que instruimos nosotros acaba instruyendo ella a otros. Hemos tenido la posibilidad de ver cómo eso que hemos estado haciendo ha tenido sus frutos. Es una misión que sirve».

Todo ello lo dice con su pequeña Adriana en brazos. Y eso lleva a la siguiente pregunta: cómo se llevan los seis meses separados de la familia. «Es muy difícil. No me imagino cómo era antes de que hubiera las nuevas tecnologías. Es que yo la he visto todos los días [en alusión a su niña] desde allí», admite.