RAFAEL AGUILAR - EL NORTE DEL SUR

Entre El Paso y Alcaracejos

«Suroeste You», de José María Martín, bucea en el poder evocador y mítico de la carretera para proponer un viaje hacia el interior

RAFAEL AGUILAR
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Germán, el vigilante de un cementerio de coches de Las Vegas que sin darse cuenta del todo pasa el rato imaginando las vidas que tuvieron los vehículos del desguace que custodia. Lilian, una chica que apoya sus pies en el salpicadero de un Jeep Libertyalquilado en Los Ángeles y que llega a una conclusión a la que habrá llegado cualquiera que haya viajado por Estados Unidos: «Este país es distinto, muy distinto, inabarcable». Un chico que en la soledad de su habitación escudriña en la webcam de Abbey Road para ver si pasa la mujer de la que está enamorado. Gary, untipo de Texas que se llama así porque su madre se enamoró de Gary Cooper in You are in the Navy now y que pone rumbo a Nevada en su camioneta Toyota Tundra gris para regalársela a su hija. Un trasunto de Miguel Strogoff que se desplaza en un Lada Samara por el estrecho de Kerch, en el Mar Negro. Marilyn que arenga a los soldados norteamericanos en la base aérea de Daegu, en Corea, con Diamonds are girl’s best friends. Una joven que escribe poesías en las servilletas que encuentra en los bares de carretera en los que aparca un Renault 14 viejo, quizás en la EX-104, no muy lejos de Alcaracejos.

«Las carreteras condicionan la vida», escribe el periodista José María Martín en Suroeste You (Bandaàparte), el libro que acaba de presentar y en el que colecciona las historias que alguna vez se encontró junto a las cunetas o, quizás mejor dicho, las que imaginó mientras conducía en paralelo a ellas. «La línea entre la ficción y la realidad es imprecisa», se le escapa al autor en uno de sus relatos. Que Martín era periodista ya lo sabíamos, lo que hemos descubierto ahora es que es un narrador de nervio y corazón. Con esta novela on the road demuestra que está intacto su ojo de reportero atento a los detalles pero desasosiega al lector con un hecho feliz: que no hay quien encuentre, como debe ser, dónde acaba el cronista y dónde despega el novelista, o dicho de otra manera, qué es lo que realmente vio y qué es lo que ha inventado.

Suroeste You no es tanto un libro de viajes como de gente que viaja -«todos los viajes se convierten siempre en un viaje al interior de uno mismo», dice alguien en los relatos-, y además de gente que viaja sin saber muy bien hacia qué punto cardinal. Es lo de menos. Porque lo que reivindican los escritos de José María Martín es el valor de las emociones más allá de los datos, el poder terapéutico de la memoria y de los recuerdos si uno sabe cuidarlos y su fuerza devastadora si son despreciados. Es posible que en algún momento del libro la pluma de quien lo firma se dirija hacia el Oeste y cumpla con los cánones de la evocación literaria y cinematográfica de la carretera, pero las más de las veces las voces que desfilan por Suroeste You van hacia ningún sitio geográfico: la frontera que persiguen no se alcanza haciendo kilómetros.

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