Un campo de trigo con el característico color verde previo al verano
Un campo de trigo con el característico color verde previo al verano - ABC
AGRICULTURA

Los expertos señalan las nuevas variedades del cereal como el futuro de este cultivo en Córdoba

La superficie cultivada ha bajado en un 11 por ciento en los últimos años por su baja rentabilidad

CÓRDOBAActualizado:

El sector cerealista se encuentra actualmente un momento decisivo debido a diversos factores. Según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la superficie de este cultivo herbáceo en Córdoba, en el que toma una posición muy importante el trigo, se situaba en 2018 en 137.088 hectáreas. Son 16.485 menos que hace cinco años, lo que supone que ese periodo de tiempo se ha perdido casi un 11 por ciento de toda el área sembrada. Las organizaciones agrarias señalan que la razón principal de esta merma es su menor rentabilidad, lo que ha llevado a muchos agricultores a apostar por productos con mejor precio en las últimas campañas, como es el caso del olivar o el almendro.

La Universidad de Córdoba acogió (UCO) a principios de marzo el II Simposio Español de Fisiología y Mejora de los Cereales, un foro que reunió a más de 80 expertos provenientes de España y de países como Inglaterra, Estados Unidos o Italia y que sirvió para compartir distintas experiencias en el ámbito de la investigación a la hora de conseguir «incrementar la productividad a través de nuevas variedades en este país», según destacó a ABC la presidenta del comité científico y de la organización de estas jornadas, Elena Prats.

Esta investigadora perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) recordó que este cultivo «es un pilar fundamental en nuestra sociedad, no sólo por el consumo sino también por su uso en la alimentación animal». Asimismo, resaltó que «es la fuente principal de hidratos de carbono, además de sus aportaciones en proteínas, lípidos, vitaminas y minerales, por lo que su futuro es incuestionable al ser necesario para mantener un estilo de vida saludable».

Sin embargo, Prats destacó que para que los agricultores puedan obtener un beneficio adecuado han de contar con variedades adaptadas a sus campos y sus condiciones en un escenario como el actual marcado por el cambio climático. «Todo esto les evitará tener que usar altas cantidades de fertilizantes y pesticidas, lo que, además de reducir sus gastos, contribuirá a mejorar la situación del medio ambiente», aseguró. Defendió una mayor inversión de I+D+i para desarrollar proyectos que se lleven a cabo específicamente en España, ya que «una variedad de cereal mejorada para dar altos rendimientos en otro país no tiene por qué aportar lo mismo al haber diferencias en el contexto climatológico».