Efectos de la sequía en un cultivo de riego por goteo
Efectos de la sequía en un cultivo de riego por goteo - Juan Carlos Soler
Agricultura

La falta de agua ya afecta en Córdoba a los cereales de invierno

El olivar, en fase final de recolección, necesita la lluvia para empezar los tratamientos fitosanitarios

CórdobaActualizado:

La escasa pluviometría que ha caracterizado los dos primeros meses de 2019 comienza a ser un tema de preocupación y de debate entre los agricultores y los ganaderos cordobeses. Las cifras son inquietantes. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), las lluvias caídas entre el 1 enero y el 28 de febrero en la estación ubicada en el Aeropuerto alcanzaron la cifra de 37,2 litros por metro cuadrado. Es un 35,7 por ciento menos de lo que se contabilizó en el mismo periodo de 2018, que se da la circunstancia de que se caracterizó por ser bastante seco. La situación dio un giro de 180 grados a partir de marzo y en abril, meses en que las precipitaciones caídas se situaron en los 274,6 litros por metro cuadrado.

Esta realidad empieza a trasladarse a los embalses ubicados en la provincia. Los pantanos, con datos actualizados el 25 de febrero, tenían almacenados 1.754 hectómetros cúbicos de agua, lo que supone un nivel del 51,4 por ciento. Un aspecto positivo es que el escenario a día de hoy es mucho mejor que el de hace un año, cuando las presas se encontraban al 29,3 por ciento de su capacidad. Sin embargo, las cifras no parecen invitar al optimismo cuando se comprueba que la media de la última década en estas fechas es del 69,5 por ciento y que en mayo del pasado año, cuando los embalses se encontraban en su mejor momento, el nivel medio se situaba en el 61,4 por ciento, 10 puntos más que ahora.

El técnico del departamento Agro-forestal de Asaja en Córdoba, Tomás Jurado, reconoció que, ante esta situación, empieza a cundir cierta inquietud en la práctica totalidad de los sectores agrarios, aunque hay algunos están sufriendo ya sus efectos.

Así ocurre con los cereales de invierno, como es el caso del trigo, la avena y la cebada, unos cultivos que no están terminando de desarrollarse adecuadamente, según afirmó el representante de la patronal agraria, por la falta de lluvias en los últimos meses.

Jurado indicó que, en lo que respecta al olivar, este cultivo se encuentra en la fase final de recolección de la actual campaña, por lo que «serían necesarias las precipitaciones para los tratamientos de las plantaciones de primavera de cara a la próxima temporada».