Protesta en Cruz Conde por la falta de iluminación
Protesta en Cruz Conde por la falta de iluminación - VALERIO MERINO
CRÓNICAS DE PEGOLAND

Es la farola, estúpidos

Eso es lo que le debería preocupar a los políticos, que la gente ande a oscuras, y no la sarta de pegos que dicen a diario

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La vida es eso que pasa mientras esperamos en los cajeros automáticos a que alguien venda sus «stock options». La política, eso que ocurre en paralelo a la vida. Los representantes públicos están dale que te dale con pactos de soberanía alimentaria, estrategias de género o sus cosas de las listas y resulta que lo que preocupa a la gente (esa que dicen defender) es que no se ve un pimiento en Cruz Conde y algunas calles del centro a raíz de los cambios de las farolas, que los políticos llaman luminarias porque son muy finos. Que los tácticos de la cosa van por su carril y el personal, pues por el suyo.

Los comerciantes del futuro Foro Romano han advertido con una protesta inédita que los niveles de iluminación se sitúan por debajo de lo tolerable en una ciudad céntrica de un país desarrollado. Que igual cuando la ciudad era colonia del imperio había mejor rollo para pasear y que si la gente no se come los bancos es porque ellos contribuyen a la cosa mediante los focos que pagan de su bolsillo. Estaba curiosa la calle hace un par de noches con las velas al pie de los escaparates como fórmula de protesta con los negocios apagando sus luces porque el gobierno municipal ha decidido bajar las suyas. El comercio y la hostelería local andan cabreados como monos recibiendo el olímpico desprecio de sus representantes.

De un tiempo a esta parte, y eso es verdad verdadera, hay que andar con tiento por algunas zonas de la ciudad no vaya a intentar uno hacerle un cariñito a la santa y acabe detenido por acoso sexual por acercarse a quien no debe por pura confusión lumínica. «Señor juez, es que no se veía y acabé con la vecina» pues que no suena como argumento contundente de defensa, la verdad. La calle de la Feria es un magnífico observatorio astronómico y algunas zonas cercanas a la Mezquita tienen ese halo de la ciudad de Hixem I con las antorchas apagadas.

La cuestión, que ha generado debate social a poco que se acerquen a una barra del Centro, está siendo ignorada por los responsables de la cosa que ahora están con sus cosillas electorales. Cuando esas son, precisamente, las cosas que generan un problema en la jornada de votaciones. Ya se pueden quitar de la cabeza los del teorema electoral que las municipales se vinculan a izquierda-derecha o a los ejes cartesianos con los que ven el mundo.

Es la farola, estúpidos, lo que debería preocuparles. No la sarta de pegos que se escuchan a diario en sus intervenciones. El comerciante enfadado, la calle mal iluminada, la suciedad sucia, la caca de perro, la prohermandad chuleada a causa del patio del centro cívico que han contribuido a pagar pero que no les dejan utilizar mientras los socios del gobierno van a barba regada. Eso que no les interesa es lo que puede dejarles sin cargo por no haber puesto a tiempo la oreja donde tiene que estar.