Farruquito en una entrevista con ABC
Farruquito en una entrevista con ABC - ERNESTO AGUDO
Cultura

Farruquito: «A España la mueven el fútbol y la vida del vecino»

El bailaor actúa este viernes en Córdoba en la peña El Almíbar & Rincón

CÓRDOBAActualizado:

Juan Manuel Fernández Montoya «Farruquito» nació viejo. Con solo cuatro años ya se pegaba sus «pataítas» en Broadway. En plena adolescencia se convirtió en el patriarca de la estirpe de bailaores y artistas que le dejó en herencia su abuelo Farruco. Y a los con 36 años afronta su madurez artística como una leyenda viva del arte jondo. Su baile no deja indiferente a nadie, porque lo que hace está lleno de verdad. Es puro. Este mes emprende una gira que le llevará a una veintena de ciudades de la costa este de Estados Unidos con su espectáculo «Farruquito». Pero antes de cruzar el charco, el bailaor sevillano hace escala este fin de semana en Córdoba, donde este viernes actuará en un escenario bien diferente al que acostumbra. Será sobre las tablas de las Noches Íntimas de El Almíbar & Rincón, un pequeño templo del flamenco escondido en la Calleja del Niño Perdido.

¿Cómo un «galáctico» del baile accede a actuar en un sitio tan humilde como una peña flamenca?

Un bailaor flamenco, independientemente del éxito o la suerte que pueda tener, debe compartir con la afición momentos en sitios que tienen solera y que cuentan con un equipo de gente que trata el flamenco con mucho gusto y calidad. Eso uno no lo hace por negocio ni lo trata como un bolo más, sino para vivir una experiencia muy bonita con todos los flamencos.

Pero no se baila igual en un escenario de Broadway que en el de una peña flamenca...

En una peña flamenca bailas desnudo, sin luz, sin sonido ni otras parafernalias. Estás delante de gente que sabe lo que está viendo. Y en una peña te sientes bailaor y ya está. Creo que la desnudez del arte es necesaria recordarla y vivirla. Los flamencos deberíamos vivir experiencias como esta, porque nos hacen volver a poner los pies en la tierra y que recordemos cosas que hemos dejado apartadas en favor de los espectáculos de gran formato.

«En una peña flamenca bailas desnudo, sin luz, sin sonido ni otras parafernalias»

¿Lo de emocionar al público se aprende o hay que llevarlo de serie?

Es una pregunta muy complicada... Creo que lo de transmitir va en la persona. Puedes aprender a moverte perfectamente, pero transmitir tristeza o alegría sale de un sitio más profundo que no está en el control de tus músculos ni de tu cuerpo, sino en tus vivencias y en tus emociones. Cuando muestras la verdad de lo que eres en ese momento, no lo que has fabricado ni lo que vas ser mañana, ahí es cuando empiezas a transmitir cosas de las que ni siquiera tú eres consciente. Siempre hay una parte de riesgo en todo esto, porque si uno no es entendido o no tiene la sensibilidad es posible que no sea capaz de distinguir la verdad del baile del mero aprendizaje o los simples patrones de ejercicios.

Después de más de veinte años sobre los escenarios, ¿en qué momento artístico se encuentra Farruquito?

Estoy en un momento de aprendizaje y de cambio. Me estoy embarcando en proyectos que me están haciendo aprender y creo que después de estas experiencias la gente que me vea bailar va a notar algo diferente.

«No podemos ponerle la etiqueta de flamenco a todo lo que está aflamencado»

En su último espectáculo ha compuesto también la música y la letra. ¿Cómo se ha sentido en esta nueva faceta artística?

La verdad es que esto lo llevo haciendo desde que tengo quince años, pero nunca lo había contado por respeto a los demás artistas. Empecé haciendo solo algunas cositas, hasta que, a día de hoy, con la ayuda de Yeray Cortés y de mi tío Juan Parrilla, prácticamente la totalidad de los arreglos musicales, las letras, la percusión y el bajo son idea mía.

En unas semanas lleva a Estados Unidos su último espectáculo. ¿Cómo se vive el flamenco allí?

Fuera le dan al flamenco un valor añadido por el hecho de tenerlo lejos. Es algo lógico y con esto no quiero hacer una crítica a nuestro país. Pero creo que deberíamos ser más conscientes de que tenemos una de las músicas más ricas y más admiradas del mundo. Gente de todas partes del mundo viene a España, tienen un encuentro bonito con el flamenco y se quedan a vivir a aquí.

«Debemos abrir los ojos y darnos cuenta de la grandeza de los artistas flamencos»

¿Cree que el flamenco no está valorado aquí?

Las dos culturas que mueven España son: el fútbol y la vida del vecino. Así nos alejamos mucho del arte. El flamenco no se hará grande nunca si los artistas solamente son admirados fuera de España. Tenemos que fomentarlo más y confiar en que tenemos una de las mejores músicas del mundo. Debemos abrir los ojos y darnos cuenta de la grandeza de muchos artistas flamencos. Y eso muchas veces no lo vemos claro hasta que llegan los comentarios del «New York Times».

¿El flamenco está evolucionando con experimentos musicales como el de Rosalía?

No podemos ponerle la etiqueta de flamenco a todo lo que está aflamencado. Si el público no tiene afición, jamás podrá distinguir y se tragará lo que le pongan en el plato. ¿Cómo se distingue al que es flamenco del que no lo es? Pues es muy difícil… Hoy en día lo primero que se aprende es cuál es el formato de espectáculo que funciona, cómo tienes que hablar, cómo tienes que vestir para llamar la atención, qué es lo que debe aparecer en lo visual y luego, si se aflamencan un poco las cosas, se lo traga todo el mundo.