Paco de Lucía, en su última actuación en Córdoba, en el Festival de la Guitarra de 2010
Paco de Lucía, en su última actuación en Córdoba, en el Festival de la Guitarra de 2010 - Roldán Serrano
CULTURA

El Festival de la Guitarra de Córdoba busca los 40 años con el reto de crecer sin perder la identidad

La cita tiene una media de 25.600 espectadores al año y busca promocionarse para atraer a un público más joven

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Cuarenta años cumplirá el Festival de la Guitarra de Córdoba el próximo 2019, y puede que lo haya con una edición con grandes nombres. No será el caso de la que acaba de terminar, que a falta de datos oficiales no podrá presumir de una cifra de espectadores demasiado alta, y eso enlaza con una pregunta que siempre ha sobrevolado sobre el certamen: la de su identidad. El festival que terminó el pasado sábado lo organizó el anterior Gobierno municipal, en concreto el PSOE, que era quien tenía la responsabilidad de Cultura.

El concejal David Luque, ahora fuera del Ayuntamiento, cree que se debería optar por «externalizar» la dirección de los conciertos y crear la figura de un director que se encargue de la programación durante todo el año, para que mejore también la calidad de los conciertos. «El Instituto Municipal de Artes Escénicas hace un buen trabajo, pero tiene problemas de personal, y se necesita a una persona que se haga cargo de ello», según David Luque. Para él, el Festival de la Guitarra necesita «buscar un criterio, pensar en qué quiere ser y cómo».

Concierto de Kiss en el Festival de la Guitarra de Córdoba de 2018
Concierto de Kiss en el Festival de la Guitarra de Córdoba de 2018 - Álvaro Carmona

Antes que él, entre 2011 y 2015, y desde la reciente investidura de José María Bellido como alcalde de Córdoba, al frente de Cultura estuvo el concejal Juan Miguel Moreno Calderón, que cree que lo fundamental es que «el Festival mantenga la conexión con la guitarra». Para explicarlo se va al programa formativo, con menos repercusión que los conciertos, pero también con alumnos que acuden desde todo el mundo. Lo hacen guiados por el prestigio de los profesores que participan. «El vínculo con la guitarra es la identidad del Festival que creó Paco Peña en 1981, y es lo que hay que preservar», resume el actual presidente del Instituto Municipal de Artes Escénicas.

En torno a ese núcleo ha crecido la cita cultural, siempre con un género muy en primer plano, el flamenco, y otro también con protagonismo, el jazz. El primero trajo a Paco de Lucía, Vicente Amigo, Enrique Morente o Eva Yerbabuena; del segundo llegaron maestros como Pat Metheny o Al di Meola, que hicieron las delicias de los amantes del género. A ellos se suma la guitarra clásica, que todos los años disfruta de un programa de conciertos de pequeño formato para un público no muy amplio, pero sí muy fiel, y siempre con una calidad artística elevada.

Mantener el vínculo con la guitarra es esencial para no quedarse como un festival «generalista», según el concejal de Cultura

A partir de ahí, se abría un abanico de conciertos que, como dice Juan Miguel Moreno Calderón, puede tener cabida en esta cita o en un festival «generalista». Es lo que él llama también «ser consecuente» con el sino de los tiempos actuales, y es la necesidad de atraer a público a los conciertos del Festival de la Guitarra, «sobre todo público joven». Quizá el problema estaría a la hora de delimitar dónde acaba un concierto para el Festival de la Guitarra, ya que muchas veces son esos conciertos precisamente los que atraen a más público, y la lista es amplia: Bob Dylan, Serrat y Sabina, Fito y los Fitipaldis o Sting se encuentra entre los que más público han conseguido atraer en los últimos años. Incluso Alejandro Sanz, algo que se cuestionó, pero que ofreció unas cifras poco discutibles.

David Luque llama la atención sobre los conciertos de heavy metal, desde Scorpions a Kiss o Europe, que siempre han llenado sus recitales. Buena parte de los 25.600 espectadores de media anuales viene de ellos. Para el actual concejal de Cultura, conseguir que el festival mejore depende sobre todo de dotarlo de más presupuesto. «En 2010, el 30 aniversario, Rafael Blanco [PSOE] consignó más de dos millones de euros de presupuesto», recuerda. Y junto a eso, más personal para el IMAE, que haga que quienes tienen que gestionar la programación de todo el año en los recintos públicos no tengan también que estar a cargo del Festival. ¿Un director artístico? «Sin disponer de más recursos humanos no serviría de mucho», apunta el concejal de Cultura, que insiste en mejorar también la difusión externa.