Un flamenquín en una típica taberna cordobesa
Un flamenquín en una típica taberna cordobesa - ARCHIVO
GASTRONOMÍA

¿Por qué «flamenquín» no está en el Diccionario?

Una profesora de la Universidad Pablo de Olavide ha investigado el caso del popular plato cordobés

CÓRDOBAActualizado:

Solo se puede agradecer a la profesora Rosalía Garca Cornejo, de la Universidad Pablo de Olavide, que haya disipado las dudas sobre una de esas cuestiones trascendentales aunque no lo parezca en Córdoba.

El asunto es que esta investigadora escribió en 2006 («Voces andaluzas que faltan en el DRAE», disponible en el Cervantes Virtual) una explicación razonable sobre las razones ocultas que llevan a la Academia a no aceptar «flamenquín» como palabra del Diccionario que consultamos los hispanohablantes de ambos lados del mar.

«La aparente modernidad de algunas voces y la resistencia de la Real Academia a incorporar palabras de vida efímera en su diccionario oficial podrían aducirse como razones para justificar su ausencia en el DRAE», explica la investigadora.

Más: «Tal vez por esas razones el DRAE no ha dado nunca entrada en su macroestructura a la voz ‘flamenquín’», dice. La cuestión es que la palabra no figura, dice la experta, ni siquiera en los diccionarios manuales especializados.

Según su investigación, Alcalá Venceslada sí que la incluyó en 1951 en su «Vocabulario andaluz» con el significado de «croqueta pequeña».

La comunicación de la profesora universitaria, que evoca un libro de los años 20 del siglo pasado del lexicógrafo Miguel de Toro y Gisbert, propone la definición de «rollo formado por un filete de carne relleno de jamón, que se come empanado y frito».

La profesora de la Olavide asegura que el vocablo podría alcanzar también a los platos realizados con la misma manufactura en los que el relleno fuese pescado, marisco o similares.

El artículo solo encuentra un texto gastronómico en las bases de datos donde se haga referencia al flamenquín, publicado en 1998. Tampoco se encuentra en los vocabularios andaluces de consulta más frecuente aunque se incluyó en el «Diccionario del español actual», que editó Aguilar en 1999.

La conclusión es dura: «Con tan escasos datos es difícil decidir si esa voz perteneció originariamente al léxico andaluz y posteriormente ha pasado a formar parte del vocabulario estándar». Solo se han hallado dos referencias al flamenquín: una de Jaime de Armiñán y otra Luis Carandell, autor de «Celtiberia show» y enorme cronista parlamentario.