Trabajadoras en un taller de confección de trajes de novios en Fuente Palmera
Trabajadoras en un taller de confección de trajes de novios en Fuente Palmera - Á. CARMONA
EMPRESAS

Fuente Palmera: el «bing bang» del universo de la boda

El municipio colono crea tendencias en el sector y sus fábricas confeccionan y diseñan trajes para medio mundo

FUENTE PALMERAActualizado:

Visitar Fuente Palmera es visitar el Planeta Boda. En esta villa plana y apacible de la Vega del Guadalquivir situada a no más de cincuenta kilómetros de Córdoba capital cuesta encontrar a alguien que no viva de un modo directo o indirecto de la industria nupcial.

Los cuentos de hadas, como todos, siempre tienen un principio. Éste empezó a escribirlo en 1980 un hombre llamado José Luis Hidalgo, el fundador de la empresa Higar. Hoy jubilado, el timón de la compañía la lleva uno de sus hijos, de nombre Manuel. «Nosotros fuimos los primeros que empezamos a dedicarnos a esto: mi padre vio que había un hueco en la fabricación de trajes de novia y se puso a ello. Con el tiempo nacieron comercios de complementos y luego otros fabricantes de trajes», explica este joven.

«Exportamos a treinta países, en Europa sobre todo a Italia; y a Oriente Medio y Centroamérica. Tenemos talleres que trabajan para nosotros en Sevilla, Jaén, Granada y en otros lugares de la provincia de Córdoba», resume Hidalgo en la planta de producción de la firma, que cuenta con nueve tiendas propias en España, entre otras ciudades en Málaga, Oviedo, Madrid, Barcelona y Valencia.

El gerente de Higar Novias, Manuel Hidalgo
El gerente de Higar Novias, Manuel Hidalgo - Á. CARMONA

La semilla que plantó Higar ha dado muchos frutos. Si esta compañía se mantiene como el buque insignia de la industria nupcial en la localidad colona, hay varias decenas que completan un sector que genera entre trescientos y cuatrocientos empleos directos en el municipio. Los datos los aporta Ana Martín, que es la secretaria de la Asociación de Empresarios de Fuente Palmera y vinculada a la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO). «En torno al veinte por ciento de las empresas de Córdoba están relacionadas con el mundo de las bodas: nosotros tenemos contabilizadas treinta y cinco, que van desde el textil a las salas de fiesta, a los complementos, a la decoración floral, a los muebles y a las agencias de viaje».

La pujanza de esta actividad es constante durante todo el año, si bien en los primeros días de octubre -este año entre los días 4 y el 7- el fenómeno alcanza una escenificación bien llamativa: se trata de la feria «Fuente Palmera de Boda», que este año conocerá su edición número once y que se celebra en la Plaza Real, la principal del pueblo, y en las calles más comerciales del Centro Comercial Abierto.

La sensación reinante

Más allá de las cifras que manejan los promotores de las compañías nupciales, la sensación que reina en Fuente Palmera es que la industria del amor es muy rentable. María Jesús Liñán lo tiene claro: ella, madrileña, es la sobrina de un matrimonio formado por un jefe de mesa de un salón de celebraciones de las afueras del núcleo de población y por una bordadora de trajes femeninos para cumplir con el rito del altar que trabaja por horas en el taller de su casa.

«Me sé la vida de este pueblo porque, aunque nací aquí y me fui muy pequeña a Madrid, no he dejado de venir: durante años mis tíos decían que la industria cárnica, sobre todo la de Martínez Barragán, era la que tiraba de la economía. Luego, cuando venían de viaje a casa, nos comentaban lo de las bodas, y a nosotros nos sonaba a broma. Pero ya ve que no es así», concluye la treintañera, que es de la misma generación que Sara Ostos, que lleva en la sangre su dedicación al mundo de la moda.

Colona de nacimiento, está ligada al mundo de la moda desde que nació, pues su abuela tenía una tienda de tejidos cuando ella nació: ahora es su madre la que lo regenta. El resumen de trayectoria profesional que aparece en la web de su tienda, situada en el centro de Fuente Palmera, es certero: «Siempre entre hilos y dibujos, realizando vestiditos para sus muñecas, en 2006 decide dar el salto a la capital de España, para estudiar diseño de moda, y se especializó en textil y en piel».

La diseñadora Sara Ostos posa en su negocio de Fuente Palmera
La diseñadora Sara Ostos posa en su negocio de Fuente Palmera - Á. CARMONA

«Sí, todo empezó con Higar y después nacieron las tiendas de complementos y de servicios asociados, como los gastronómicos: yo abrí mi tienda hace cuatro años», explica la joven, que tiene clientes de toda España. «Se ha corrido la fama, claro que sí. Se sabe que Fuente Palmera ofrece todo lo que necesitan unos novios. A mí me llaman para hacerme encargos de muchas ciudades. Quiero que el trato que reciba cada cliente sea muy personalizado», apostilla quien diseña y fabrica con sus propias manos cada pieza que sale de su establecimiento.

Banquetes

También por vía familiar le viene a Rocío Peña su vinculación con el mundo de las bodas, en concreto con el de los servicios de restauración. «Mi madre y mi cuñado trabajan en Higar. Y yo en Moyano Rodríguez Cátering, que lleva tres generaciones dedicado a esta actividad de servir en celebraciones, primero como Bar Isidro, después en la sala de celebraciones Moyano, aquí en Fuente Palmera y desde 2003 con el gran salto adelante del servicio de cátering», informa Peña, que es la responsable de medios de una empresa que atiende más de 150 banquetes de boda cada año, el 90 por ciento por cátering y el resto en sus instalaciones.

«Contamos con doscientos trabajadores en plantilla en temporada alta, que nosotros mismos formamos, y capacidad para atender entre seis y siete bodas a la vez, muchas de ellas en Extremadura, Ciudad Real y distintas poblaciones de Andalucía», detalla esta portavoz de Moyano Rodríguez. «¿Que por qué no nos falta el trabajo? Porque Fuente Palmera se ha convertido en un sello de garantía del sector nupcial».