Escena de una representación de «Fuenteovejuna»
Escena de una representación de «Fuenteovejuna» - ABC
CULTURA

«Fuenteovejuna», 400 años de la historia de un pueblo héroe colectivo contra el tirano

La obra política de Lope de Vega cumple cuatro centurias como una de las más representadas y vigentes del teatro

CórdobaActualizado:

Como no hace falta haber leído «Don Quijote de La Mancha» para conocer el episodio de los molinos de viento, ni la «Tragicomedia de Calisto y Melibea» para saber a qué se dedicaba Celestina, en España son muchos los que saben qué se responde a una pregunta aunque nunca hayan asistido a una representación de la obra ni la hayan leído: «¿Quién mató al comendador?» «Fuenteovejuna, señor. Fuenteovejuna lo hizo». Si se pregunta en Córdoba, sobre todo en la ciudad que lleva el mismo nombre, aunque ahora se escriba Fuente Obejuna, es incluso posible que alguien recite de memoria más versos, porque Fuente Obejuna es también la inspiración y el lugar de los hechos que Lope de Vega convirtió en una de las obras fundamentales del teatro español del Siglo de Oro.

En este año se cumplen cuatro siglos de la publicación de una obra que ha pasado por estos 400 años con total vigencia y se asoma a los escenarios con mucha regularidad, y eso por muchos motivos. Ignacio Arellano, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Navarra, director del Grupo de Investigación del Siglo de Oro (Griso) y coautor de un libro sobre Lope de Vega, ensalza la obra como una de las tragedias más importantes de su autor, pero también explica algo que la distingue: «Es una tragedia colectiva; no individual, sino de dimensiones políticas».

Actrices en una representación de «Fuenteovejuna» en la plaza de Lope de Vega
Actrices en una representación de «Fuenteovejuna» en la plaza de Lope de Vega - ABC

La dimensión épica, insiste, es fundamental cuando se habla de esta obra, por que no hay problemas que afecten «a individuos concretos relacionados con historias particulares, sino un problema de abusos», en el que un noble poderoso, el comendador Fernán Gómez, pisa los derechos del pueblo.

Pero Lope de Vega, que tenía 55 años y era un autor teatral de éxito en plena madurez y dominio del arte dramático, tiene la «extraordinaria habilidad» de que el espectador lo vea no a través de lo colectivo, sino mediante casos individuales, «de alta carga emotiva». Los abusos del comendador pueden ser muchos, pero Lope de Vega lo conduce a través de algunos casos, en particular el de Laurencia, una joven forzada, y de Frondoso, su prometido, que representa el amor cristiano frente la lascivia del comendador. Con ello crece la tensión hasta el primer desenlace, «de una violencia justificada»: la muerte del tirano.

Escena de «Fuenteovejuna», representada en el pueblo que la inspiró
Escena de «Fuenteovejuna», representada en el pueblo que la inspiró - EFE

«Fuenteovejuna» se llama así porque recrea unos hechos históricos que sucedieron en la localidad, pero hay muchas diferencias entre lo que está documentado y la obra. «Los dramaturgos de la época consideraban que la poesía era superior a la historia y que podía manejar libremente los datos», dice el profesor, que cree que a Lope de Vega no le perocupa la verdad, aunque se inspire en ella, sino hacer que su acción teatral sea verosímil, y eso lo consigue.

Las mujeres lideran la rebelión del pueblo, sobre todo por la actitud de Laurencia, la heroína

Ignacio Arellano se detiene a contar la historia: en abril de 1476, los habitantes de Fuente Ovejuna, se unieron para matar a Hernán Pérez de Guzmán [nombre del personaje real], comendador mayor de Calatrava, «por los muchos agravios que pretendían haberles hecho», según el relato de que en su «Tesoro de la lengua castellana o española» hace Sebastián de Covarrubias: «Y entrando en su misma casa le mataron a pedradas, y aunque sobre el caso fueron enviados jueces pesquisidores que atormentaron a muchos dellos, así hombres como mujeres, no les pudieron sacar otra palabras más que esta: ‘Fuente Ovejuna lo hizo’».

Los soldados del comendador arrestan a Frondoso en una escena de «Fuenteovejuna»
Los soldados del comendador arrestan a Frondoso en una escena de «Fuenteovejuna» - EFE

Un siglo y medio después Lope lo convirtió en una obra de teatro con mucha tensión: «Ningún relato, por vivo que sea, puede rivalizar con la representación escénica de semejante drama». Y el drama es, como relata Ignacio Arellano, de una tensión creciente. Los vecinos están cansados de los abusos y arbitrariedades del comendador de la Orden de Calatrava (propietaria de la villa), que, se ha prendado Laurencia, hija de Esteban, el alcalde. Las demás jóvenes no han podido luchar contra Fernán Gómez [nombre del personaje en la obra], pero ella resiste frente a sus abusos. Laurencia se casa con Frondoso, pero el comendador, sin que nada pueda impedirlo, irrumpe en la misma boda, encarcela al novio y se lleva a la novia.

Las mujeres tienen un singular protagonismo, e incluso lideran la reacción del pueblo contra la injusticia. Sobre todo Laurencia, la heroína. Cuando los hombres del pueblo discuten qué hacer, ella contesta iracunda con un famoso monólogo que incita a hacer justicia: «¿No se ven aquí los golpes / de la sangre y las señales? / ¿Vosotros sois hombres nobles? / ¿Vosotros padres y deudos? / ¿Vosotros, que no se os rompen / las entrañas de dolor, / de verme en tantos dolores? / Ovejas sois, bien lo dice / de Fuenteovejuna el hombre. / Gallinas, ¡vuestras mujeres / sufrís que otros hombres gocen!».

Ahí comienza la rebelión: Laurencia dirige a las mujeres y todos juntos matan al comendador en su casa. Es lo que el profesor llama el primer desenlace, «un desenlace brutal, de una violencia justificada por la violencia previa del comendador, y que golpea sin concesiones al espectador». Pero hay otro desenlace, también en ese tercer acto. La justicia, encarnada por los Reyes Católicos quiere investigar y castigar al culpable, y para eso pregunta a mucha gente. A pesar de las torturas, todas las respuesta son la misma: «Fuenteovejuna, señor. Fuenteovejuna lo hizo».

La obra termina cuando el pesquisidor comunica a Isabel y Fernando que no ha encontrado al culpable del asesinato, y al final incluso los villanos (que es como se llama en la época a los habitantes de la villa) comparecen ante ellos. Esteban resume el motivo de la muerte: « La sobrada tiranía / y el insufrible rigor / del muerto comendador, / que mil insultos hacía / fue el autor de tanto daño». Y el rey Fernando, aunque reconoce que el delito es grave, al no hallar un culpable dice que «por fuerza ha de perdonarse».

«Fuenteovejuna» es una tragedia colectiva, no individual, pero se cuenta mediante historias concretas

«Fuenteovejuna» ha recorrido el mundo, pero sus raíces siguen estando en el pueblo de ese nombre. Manuel Gahete, poeta de prestigio y melariense ilustre, ha firmado la adaptación de la obra para las representaciones de teatro popular que se hacen cada años en la plaza que se llama de Lope de Vega. «Es una obra que nos ha hecho eternos; todo el mundo ha oído hablar de la obra, aunque no todos saben dónde está Fuente Obejuna, y es nuestro buque insignia», recuerda.

Una recién estrenada versión de «Fuenteovejuna», por una compañía de Costa de Marfil, en que la acción se lleva a los señores de la guerra en el África de hoy
Una recién estrenada versión de «Fuenteovejuna», por una compañía de Costa de Marfil, en que la acción se lleva a los señores de la guerra en el África de hoy - ABC

Como profesor de Literatura y escritor, la ha analizado y meditado, y cita al político socialista cordobés Joaquín Martínez Bjorkman, que aseguró que era el comienzo «del teatro político», por su forma de rebelión contra el poderoso y por su reflexión sobre los derechos del pueblo. Gahete cree además que Lope de Vega «usa un vocabulario exquisito, muy amplio», donde el autor da rienda suelta a su pasión por la poesía. «La poesía era el género más prestigioso en el siglo XVII, por encima del teatro, que era el más popular, y de la novela», cuenta. Por eso Lope de Vega cuidaba tanto en sus textos, y ahí el escritor habla por ejemplo del único soneto de la obra, que Laurencia dirige a su esposo: «Al bien suyo se inclina mi deseo: / si está presente, está cierta mi pena; / si está en ausencia, está cierta mi muerte».

Su defensa de la vida y la libertad frente a los abusos ha hecho que la obra tenga siempre vigencia. Incluso, como recuerda el profesor Ignacio Arellano, se representó durante la revolución soviética, aunque se eliminaba la intervención final de los reyes. Como afirma el profesor Ignacio Arellano, «la reflexión sobre los límites del poder y la violencia política parece que nunca perderá actualidad».