Fuente de la Piedra Escrita, en el barrio de San Agustín de Córdoba
Fuente de la Piedra Escrita, en el barrio de San Agustín de Córdoba - Valerio Merino
PATRIMONIO

Fuentes de Córdoba, monumentos históricos de los que sacar vida y frescura

Estaban en la ciudad romana y árabe, pero nunca han dejado de manar a lo largo de los siglos

CórdobaActualizado:

Pocos sonidos hay más característicos de Córdoba que el de agua de sus fuentes. Su origen está ya en la Córdoba romana y en los restos que aún se pueden ver en el Museo Arqueológico. También en Al Ándalus, cuyo relato de los lujosos surtidores de Medina Azahara ha quedado en el imaginario colectivo. Vestigios como el pilón de una fuente de la almunia Alamiriya, encontrado a inicios del XX por el arquitecto y arqueólogo Ricardo Velázquez Bosco, dan cuenta de que el rumor de los caños es cosa antigua. Incluso fuentes tan emblemáticas como la de Santa María, situada en el Patio de los Naranjos, nos recuerdan las abluciones que los musulmanes realizaban allí mismo en aquel periodo, aunque la fuente actual sea de fábrica más reciente. Barroca en concreto, del siglo XVII, con su célebre Caño del Olivo y sus piedras desgastadas por el peso de los cántaros que solían portar las mujeres hasta que llegó a las casas el agua corriente.

Fuente del Olivo en el Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral de Córdoba
Fuente del Olivo en el Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral de Córdoba - Señán

Las hay por toda su geografía, pero también en la provincia con ejemplos tan destacados como la Fuente del Rey de Priego de Córdoba, una de las maravillas de la bella ciudad de la Subbética. En la capital destaca entre las más antiguas la del Potro, construida en el siglo XVI, coronada con su característico potrillo un siglo más tarde. Muy cerca también se encuentra otra maravilla barroca como la fuente de la Piedra Escrita, que aparece en los poemas de García Baena, y también la de San Andrés, que antes estuvo en la Plaza del Salvador y que, según cuentas las crónicas, perdió el águila que la coronaba durante la Guerra de la Independencia.

Fuente del Potro, en la plaza del mismo nombre en Córdoba
Fuente del Potro, en la plaza del mismo nombre en Córdoba - Señán

Las mudanzas de fuentes también han sido cosa corriente, como sus desapariciones por reformas urbanísticas. La monumental fuente que se puede ver hoy en la Plaza del Vizconde de Miranda estuvo por ejemplo en la Corredera, mientras que la que se puede ver en los Padres de Gracia, en el Alpargate, llegó en los años 50 del pasado siglo desde Puerta Nueva, donde fue durante años abrevadero para las bestias que avanzaban al Matadero.

La monumental Fuente del Rey de Priego de Córdoba
La monumental Fuente del Rey de Priego de Córdoba - ABC

Destruidas acabaron muchas de las que daba cuenta inventario que Luis María Ramírez de las Casas-Deza hizo en la primera mitad del XIX, pero también es cierto que en el siglo XX e incluso en el siglo XXI no han dejado de sumarse nuevas fuentes que le han ido dando frescor y color a la ciudad.

Fuente de la plaza de Colón, en estilo modernista
Fuente de la plaza de Colón, en estilo modernista - Señán

Es el caso de la del Bailío, obra de Víctor Escribano Ucelay y deudora del barroco; de la de Colón, modernista y que se hizo la pasada centuria a pesar de proyectarse un siglo antes; o la de Las Tendillas, que tiene origen viejo pero cuya imagen actual es de los 90. Todas son testimonios de esta pervivencia, al igual que otras casi futuristas como las del Vial Norte, que actualizan esa imagen tan cordobesa del agua cayendo al ritmo lento de la historia.