Voluntarios y niños en el Centro
Voluntarios y niños en el Centro - Rafael Carmona
SOLIDARIDAD

La hermandad del Descendimiento de Córdoba abre un comedor para niños

El proyecto se sitúa en Centro de Participación Activa de Córdoba II, en el Sector Sur

CórdobaActualizado:

A Santi le toca escoger entre espaguetis o lentejas. Ha llegado el primero, por eso puede elegir un buen sitio para aparcar su bicicleta en la sombra. Él y cinco niños más comen juntos en el Centro de Participación Activa de Córdoba II, en Sector Sur. Allí, la hermandad del Descendimiento ha organizado un comedor para los más pequeños, «así pueden tener una dieta variada aunque los colegios estén cerrados», cuenta el hermano mayor, Manuel Aguilera.

Las edades de los comensales van desde los 6 años hasta los 13 y el número de voluntarios que los atienden de lunes a viernes son de unos tres o cuatro al día. Esta vez era el turno de Javier Arroyo y Rocío Muriel. Llevan dos semanas en funcionamiento y, lo que iba a ser el mes de julio y agosto «puede ser que se alargue hasta septiembre, cuando empiecen los colegios», informa Aguilera.

Rafael Carmona
Rafael Carmona

Al principio el comedor se ofertó para veinte niños pero finalmente, los que han quedado son esos seis que no faltan a su cita diaria. Menos uno de ellos que tiene una actividad a la misma hora a la que ofrecen el almuerzo -de 14:00 a 15:00 horas-, así que cuando no puede, el hermano pequeño le lleva la comida a casa. «Buscamos solución a todos los casos», apuntan los voluntarios.

Sentados en la mesa ya esperan el primer plato, para después continuar por el segundo y terminar con el postre. Mientras tanto, los voluntarios les preguntan por su día y les animan a que coman de todo y no se dejen nada en el plato. «No hace falta irse muy lejos para hacer voluntariado, en el barrio también podemos ayudar», está convencido el hermano mayor. En esa línea, también preparan una merienda para que se la lleven a casa: zumo o batido, algún bollo y fruta.

La financiación la consiguieron gracias a unas comparsas de Carnaval que organizaron un ensayo solidario en febrero. Además, cuentan con la colaboración de Cáritas y GECI (Grupo El Corte Inglés). La Hermandad de todos modos, siempre está activa: recogida de alimentos, entrega de regalos en época de Reyes Magos o reciclaje de ropa.

Rafael Carmona
Rafael Carmona

Según Manuel Millán, hermano del Descendimiento, hay que tener en cuenta que hay alguna familia que tenía un status de clase media y de repente se han visto en estas circunstancias. «Es un choque bastante grande», confirma.

Entre los niños, entre espaguetis y lentejas, el primer plato gana por goleada. Decisión unánime por parte de todos. Bueno de casi todos. Porque una de las más pequeñas «es un caso para comer», confiesan los voluntarios. «Desde el centro también se portan muy bien: si hay que cambiar alguna comida, lo hacen y además, pueden repetir las veces que quieran el plato que más les guste», dice Aguilera. «Así funciona bien todo», añade.

A la pregunta de si tienen pensado que el comedor funcione el verano que viene. A Aguilera se le iluminan los ojos: «Ojalá, yo creo que sí porque es un proyecto que ha ido muy bien y que ha logrado bastante». «Además no estamos cerrados a que entren más niños», aclara. Entre los voluntarios consideran que en agosto, cuando terminen muchas escuelas de verano, llegarán más niños. Y ellos «contentos de recibirlos». «También es cierto que hay voluntarios de sobra», comentan entre ellos. El grupo joven de la Hermandad está compuesto por entre 15 y 20 personas que llevan a cabo todas estas actividades solidarias.

Seis platos, seis vasos, seis cubiertos y una buena ración de solidaridad que de lunes a viernes visten la mesa del Centro de Participación Activa.