Presentación del informe sobre la Mezquita-Catedral
Presentación del informe sobre la Mezquita-Catedral - ROLDÁN SERRANO
Desde mi rincón

Imposible gobernar sin leer ni escuchar

Ambrosio dijo que no era necesario leer, ni mucho menos digerir el tan cacareado informe, porque sus conclusiones son veraces

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Tengo la suerte de poder expresarme con libertad en la columna que semanalmente me cede ABC Córdoba. Columna que es un dúplex de fachada estrecha pero con la fortuna de compartir página con dos admirables compañeros y amigos. En el primero escribe el catedrático y maestro de oratoria José Javier Amorós. Si la palabra nos hace pensar y la música sentir, sus escritos son partituras que alegran el alma y nos ayudan a reflexionar sobre cuestiones de interés. En la planta segunda tengo por vecino al extraordinario humorista gráfico Vicente Torres «VIC». Diariamente nos saca una sonrisa plasmando personajes, comportamientos y costumbres de Córdoba. Si el humor es un mecanismo de supervivencia, VIC nos regala cada mañana una buena dosis de bienestar. Gracias a ellos mi dúplex se revaloriza y a veces hasta me dan tema para la columna.

El pasado martes el profesor Amorós nos recordaba que Córdoba pretendía ser la «Ciudad Educadora», cuando nos enteramos que entre nosotros hay 25.000 personas que no saben leer ni escribir. Personas que como ciudadanos han puesto su granito de arena para sufragar los gastos originados por los expertos que firmaron el informe sobre la titularidad de la Mezquita-Catedral. Ese mismo día VIC nos muestra en su viñeta a tres cordobeses tomando unas copas de vino de Montilla, mi pueblo, en la barra de un bar. Uno de ellos pregunta: «¿Y si la alcaldesa no lo ha leído, cómo defiende el rigor del informito?». Convencido un compañero responde «porque se adapta rigurosamente a las conclusiones». Mezcle el lector esas dos opiniones y saque conclusiones. Yo expongo la mía.

La máxima autoridad política y representante de una ciudad con el bagaje e historia de Córdoba, la señora Isabel Ambrosio, confiesa públicamente que pese a no haber leído completamente el informe de sus expertos sobre la Mezquita-Catedral, para ella tiene todo el rigor histórico que se le pedía. Es decir, afirma públicamente que no es necesario leer, ni mucho menos digerir el tan cacareado informe, para afirmar sin temor a error que sus conclusiones son veraces, pues se sustentan en un trabajo realizado con una precisión y exactitud escrupulosa y severa. ¡Manda narices! No sé si la alcaldesa Ambrosio se percata del mensaje que está mandando a esas 25.000 personas que, para vergüenza de todos, no saben leer. Parece decirles que no necesitan aprender para formar opinión sobre cualquier tema. Basta con fiarse de ella.

Recordando el pensamiento de escritor estadounidense Charles Bukowski, me permito decir que si hay alguien que sin leer el informe sobre la titularidad de la Mezquita-Catedral acepta sus conclusiones como rigurosas, basándose en las manifestaciones realizadas por la alcaldesa Ambrosio, no significa que esa persona sea tonta, sólo quiere decir que confía en la alcaldesa más de lo que merece.