Promoción de alumnos del instituto Aguilar y Eslava de Cabra
Promoción de alumnos del instituto Aguilar y Eslava de Cabra - ABC
CABRA

Instituto Aguilar y Eslava de Cabra, donde la historia asiste a clase

Personalidades de la literatura y la política han pasado durante más de tres siglos por sus aulas

CabraActualizado:

La Fundación Aguilar y Eslava de Cabra recibirá el próximo 28 de febrero una de las Medallas de Oro de Andalucía. Con este galardón se verá reconocida una de las instituciones más veteranas de Cabra y de la comunidad autónoma, que desde hace 340 años viene trabajando de forma incansable por difundir la cultura y la educación. El instituto lleva por nombre los apellidos de su fundador, Don Luis de Aguilar y Eslava, y gracias a su labor desempeñada sobre todo en las últimas dos décadas la ciudadanía puede disfrutar de una oferta cultural difundida a través de sus museos o su periódico digital de carácter local; su coro de cámara dirigido por María José Villatoro o el Oratorio de la Purísima Concepción, inaugurado el pasado mes de mayo; el Centro de Estudios Manuel Vargas y Alcalde, que ya es una realidad; y por supuesto, el patio de columnas que posee el histórico edificio donde Instituto y Fundación tienen su sede, desde el cual el presidente de la Segunda República Española, Niceto Alcalá Zamora y Torres (antiguo alumno del centro), inauguraba junto al ministro Fernando de los Ríos el curso escolar 1932-1933 para todo el territorio español.

Nada más traspasar el vestíbulo del edificio que en su día fuera conocido como la «Casa Grande», y que fuera adquirido a la Condesa de Cabra, para que el primitivo Colegio de la Purísima Concepción abriera sus puertas —gracias al legado dejado por don Luis de Aguilar y Eslava en su testamento en el año 1679—, podemos contemplar cómo la dictadura franquista no pudo ni tan siquiera acabar con la bandera republicana que aún permanece en forma de vidriera en el arco que conduce hasta el patio de cristales, centro neurálgico de la vida de tan vetusta institución.

Uno de los patios del histórico edificio
Uno de los patios del histórico edificio - F. O.

A finales del siglo XIX una serie de insignes egabrenses de renombre aportaron su granito de arena para la defensa y por supuesto mejora del instituto-colegio. Se trata de personajes como el novelista nacido en Cabra Juan Valera o Antonio Alcalá Galiano durante su época de Consejero de Instrucción Pública. De hecho, hoy en día se conserva en el Museo Aguilar y Eslava un retrato al óleo del autor de «Pepita Jiménez» salido del pincel de Enrique Romero de Torres.

También está presente Martín Belda y Mencía del Barrio, cuyos retratos también se conservan, al igual que una copia de los Diarios de Sesiones del Congreso de los Diputados que fue donada en su etapa como presidente de la hoy conocida como Cámara Baja. Otra de las personalidades influyentes fue Juan Ulloa y Valera, secretario general de Hacienda, y tampoco se puede olvidar a José de la Peña y Aguayo, antiguo alumno y posteriormente profesor del Real Colegio de la Purísima Concepción, que llegó a ser ministro de Hacienda en 1836 y senador vitalicio en 1847, además de abogado defensor de Mariana de Pineda, con quien tuvo una hija.

Expediente de Blas Infante en el instituto Aguilar y Eslava de Cabra
Expediente de Blas Infante en el instituto Aguilar y Eslava de Cabra - ABC

También pasó por allí Niceto Alcalá-Zamora, el marino fallecido en la batalla de Trafalgar Dionisio Alcalá-Galiano, el pintor montillano José Garnelo, el poeta de la Generación del 27 Pedro Garfias e incluso el propio Blas Infante quien se examinó de ingreso al Instituto y cuyo expediente académico se conserva en las dependencias de su archivo histórico. La Fundación Aguilar y Eslava pertenece a la Red de Institutos Históricos y desde el año 2007 mantiene con vida uno de sus principales proyectos, el Museo Aguilar y Eslava, en cuyas salas extendidas a través de tres plantas se han puesto en valor y se ofrece a la ciudadanía su importante patrimonio de carácter pictórico, natural y educativo.