Emilio Camacho, en la Escuela de Agrónomos de la Universidad de Córdoba
Emilio Camacho, en la Escuela de Agrónomos de la Universidad de Córdoba - Rafael Carmona

Investigadores de la Universidad de Córdoba: Emilio Camacho, tecnología al servicio del regadío

El catedrático de la Escuela de Agrónomos trabaja en mejorar los sistemas para el campo

CórdobaActualizado:

Emilio Camacho Poyato procede de Zuheros. Y aunque admite que lo normal en su caso podía ser la opción de formarse como ingeniero agrónomo, como finalmente hizo, lo cierto es que dudó entre esta carrera y la de Física. «Analizándolo desde mi situación actual si tuviera que elegir ahora claramente elegiría ingeniero agrónomo», explica. Después de finalizar los estudios obtuvo una beca de Formación de Profesorado Universitario. A finales de 2001 consiguió una plaza de profesor ayudante en el Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba y en 2007 obtuvo la acreditación a catedrático de Ingeniería Hidráulica. «Mi trabajo en la Universidad, además de compaginar las actividades de docencia e investigación, ha estado vinculado a tareas de gestión, pues durante ocho años he sido subdirector de Ordenación Académica de la Etsiam y en la actualidad soy director del Departamento de Agronomía», explica.

De las numerosas líneas incluidas en su grupo de investigación, él en la actualidad está centrado «en el análisis de la huella hídrica de los productos agroindustriales y en la optimización del nexo agua-energía en la agricultura de regadío». También en la aplicación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Big Data o Inteligencia Artificial) al regadío y en la aplicación de las energías renovables en el riego de precisión. De cualquiera manera, reconoce que «las líneas de investigación van cambiando, pues se van adaptando a los nuevos requerimientos y necesidades de la agricultura de regadío y en la actualidad están muy orientadas a la digitalización».

Vanguardia de los avances

Esa labor reconoce que la puede realizar gracias a que «la Universidad de Córdoba favorece que se hacen compatibles ambas tareas e introduce incentivos para ello». Le requiere, eso sí, «un esfuerzo importante». «La docencia -explica- implica un compromiso y una responsabilidad en formar a futuros ingenieros y no se limita únicamente a las clases magistrales, sino que en particular yo participo en la dirección de numerosos trabajos fin de grado y trabajos fin de máster». Además, señala que «hay que estar a la vanguardia de los avances en nuestro ámbito y eso exige una continua actualización del conocimiento».

Por otra parte la investigación que realizan sirve, en algunos casos, para «retroalimentar la docencia», aunque reconoce que «la investigación es una tarea compleja porque conseguir proyectos de investigación en convocatorias competitivas no es fácil». «En España desgraciadamente no se invierte lo suficiente en investigación a pesar de que existen magníficos grupos», lamenta. Y advierte que «también es muy importante formar equipos de investigación multidisciplinares».

Con su experiencia de 28 años como profesor ha visto cómo los planes de estudios han ido adaptando su nivel al alumno que se incorpora y explica que, con carácter general, las ingenierías han bajado en los últimos años el número de alumnos. Respecto a la investigación, sí que aprecia «que le interesa a los alumnos pues cada vez más al finalizar sus estudios se incorporan al programa de doctorado». También aprecia Camacho un interés creciente en las empresas en incorporar doctores para crear su propio departamento de I+D. «Sin duda se debe de incentivar más este aspecto sobre todo en la agricultura de regadío y además se debe de aprovechar el enorme conocimiento que existe en España en este ámbito donde según los indicadores internacionales somos el tercer país en investigación en temas de riego», concluye el profesor.