Pretérito Imperfecto

Del «jeque» al «tieso de Montoro»

El último episodio de la venta fallida a un grupo ucraniano es el epítome de una travesía por el desencanto

Francisco Poyato
CórdobaActualizado:

En los veinte años que el Córdoba CF lleva como sociedad anónima deportiva ha sido imposible articular un proyecto estable, competitivo y a la altura de la afición y las aspiraciones de la undécima ciudad de España en el orbe futbolístico, lo más importante entre las cosas menos importantes. Hemos tenido un variado catálogo de dirigentes y despropósitos. Una gruesa suma de millones de euros que pone los pelos de punta. Un estadio a medio hacer, demagogia política a raudales y altas dosis de resiliencia y mentiras.

La excepción afortunada de Carlos González en la Liga de las Estrellas fue una maravillosa oportunidad para hacer el ridículo cargada de impotencia y muchos daños colaterales. Subió tan arriba que ahora caerá más bajo. Tiene el Córdoba y el cordobesismo, pues, esa especial querencia al funambulismo que sigue arrastrando a una masa social de miles y miles de personas sufriendo en la grada, tras un televisor o un cargamento de recuerdos en blanco y negro.

El cambio de paradigma con los ingresos televisivos ha acuciado aún más este sino que agita los fantasmas de la caída final al precipicio. Ha convertido a la entidad cordobesista en una pieza herida para aves carroñeras. Ha generado una ilusión falaz, un patio de Monipodio donde los tahúres sienten frenesí y donde los sentimientos y la pertenencia -toda esa retahíla de valores y virtudes que se cantan cada quince días en El Arcángel- son la moneda de cambio.

El último episodio de la compra fallida del club por parte del grupo ucraniano Devetia Limited (una clara muestra de lo que hoy es, por desgracia, el fútbol) al empresario montoreño Jesús León, destapada por ABC, es el epítome de toda esta travesía por el desencanto y el desenfreno que nos acerca cada vez más al abismo.

En menos de un año, el Córdoba ha pasado de un mal empresario que hizo un grandísimo negocio desde su alter ego de supuesto «jeque» a un probable empresario metido en un mal negocio que ayer se retrató como «un tieso de Montoro» campeón de la testosterona y los subterfugios.

El «sueño» prometido hace un año cuando reconquistó al hereje, la «estabilidad y normalidad» o «los intereses de todos» que iba a defender han quedado ya para los anales de esta tragicomedia en blanco y verde. El señor León sólo busca ya el pelotazo por la escuadra en el último minuto que le saque del atolladero de otro mal partido para todos.

Francisco PoyatoFrancisco PoyatoDirectorFrancisco Poyato