José María Bellido en su entrevista para ABC - FOTOS: ÁLVARO CARMONA
ENTREVISTA

José María Bellido: «Quiero ser un alcalde de Córdoba que esté en el tajo»

El ganador de las elecciones da por seguro el acuerdo de gobierno con Ciudadanos y pide a Vox que piense «si está maduro» para asumir áreas»

CÓRDOBActualizado:

Con la voz rasgada por los efectos de la campaña y de la celebración electoral, José María Bellido Roche (Córdoba, 1977) se pone frente a la grabadora tras su éxito del domingo 26 de mayo. El PP ha ganado las elecciones y tiene todos los elementos necesarios para que se convierta en el tercer alcalde popular y el noveno de la democracia. Bellido es un joven experimentado de la política y, aunque reconoce que las emociones se han sucedido desde el infartante recuento del domingo, tiene las cosas bastante claras sobre qué regidor quiere ser para Córdoba.

¿Cómo le ha explicado a sus hijas qué ha pasado?

Son todavía chiquitas, tienen ocho y cuatro años, pero es curioso. La mayor, que estuvo la noche electoral con mi suegra, no se fue a dormir hasta que conoció los resultados. He tratado de hacerles ver que su papá va a ser el alcalde de Córdoba y he intentado hacerles entender qué es eso de ser alcalde. Más o menos lo van entendiendo. Ellas ya están habituadas a que su padre esté mucho tiempo fuera.

¿Contempla algún escenario político, por remoto que sea, en el que usted no sea el alcalde de Córdoba el 15 de junio?

Sinceramente, no lo contemplo. Y si se diese ese escenario sería una barbaridad porque habría partidos que traicionarían a sus votantes mediante alianzas antinaturales desde un punto de vista político, contrarias a los modelos de ciudad que se han explicado durante la campaña. No veo otra posibilidad que se cumpla lo que nos han dicho los cordobeses: que haya un gobierno de cambio liderado por el Partido Popular.

En tiempos de redes sociales, han ganado los candidatos que más han trabajado la calle incluso frente al resultado electoral de las generales.

Estoy de acuerdo. Las redes sociales son importante pero solo funcionan si hay algo. Solo he volcado en redes sociales solo una parte de la actividad desplegada, que ha sido tremenda en los dos o tres últimos años. Una parte, no todo. El secreto del éxito para gobernar es el contacto con las personas. Si me aíslo, si no piso la calle y no hablo con vecinos, clubes deportivos, cofradías o peñas, el problema no es ya que no me conozcan sino que yo mismo no me enteraría de lo que pasa en la ciudad. La diferencia de voto al PP entre europeas y municipales, el mismo día, ha sido de 4.500 votos más en las locales. Eso se explica por el trabajo que hemos hecho en Córdoba.

«Si me aíslo, si no piso la calle, no me enteraría de lo que pasa en la ciudad»

¿El PP ha ganado las elecciones o el PSOE las ha perdido?

Las dos cosas. Traicionaría lo que siempre he pensado si no dijera en estos momentos que las alcaldías se pierden. Quitarle la alcaldía a un buen alcalde, cercano, es muy complicado. También es cierto que había varias alternativas y hemos conseguido liderarlas. Hemos hecho bien el trabajo de hacer ver que éramos la alternativa posible, con un gran equipo y un gran proyecto.

¿En qué momento de la noche electoral dijo «ya está, he ganado»?

Al 89 por ciento, siendo sinceros. Quiero ser franco. A mediodía del 26-M, viendo la participación por barrios, ya podíamos intuir, que no saber, no si íbamos a ganar sino que la cosa estaba muy reñida, que pintaba bien. La participación de las zonas que históricamente han votado centro derecha era elevada. A partir del 80 u 85 por ciento del escrutinio, vimos que había posibilidades de cambio con pacto y de ganar las elecciones.

Dos personas de su campaña creían férreamente en este resultado. Usted y Miguel Ángel Torrico, responsable de la estrategia electoral.

Es así. Podemos equivocarnos, como todo el mundo, pero no nos engañamos a nosotros mismos. Hemos estado midiendo el estado electoral de la ciudad cada semana durante el último mes. Y los datos finales eran infinitamente mejores que los de 30 días antes. El ambiente de la campaña, de las generales a las locales, mejoró notablemente. El único secreto fue centrarlas en Córdoba, no ha habido más. Si lográbamos que el centro de todo fuese la gestión de la ciudad, cómo estamos, que nos mirásemos, íbamos a ganar. Objetivamente, las cosas no se han hecho bien y tengo que agradecer a los cordobeses que hayan hecho ese esfuerzo de votar pensando en su ciudad.

¿Isabel Ambrosio bajó la guardia?

No. Sus campañas de 2015 y 2019 han sido similares. Han confiado en un método que esta vez no les ha funcionado. En una campaña, nadie baja la guardia, nadie da las cosas por hechas.

Se han visto. ¿Cómo han sido los contactos entre Ambrosio y usted?

De juego limpio, muy correctos. La alcaldesa me felicitó, nos intercambiamos llamadas que no pudimos coger ninguno de los dos por las atenciones que teníamos cada uno de los dos en la noche electoral. Al día siguiente ya pudimos hablar. Muy correcto e institucional. Es el momento de eso.

Con Pedro García, también.

Sí, me llamó la noche electoral, me dio su enhorabuena y le transmití ánimos. Esto es la política y a veces se gana y a veces se pierde. En Córdoba, tenemos que valorar la suerte que tenemos de contar con una normalidad democráctica que no sé si da en todas las ciudades. Es bueno que haya diálogo y normalidad entre los que tenemos responsabilidad de representar a los cordobeses.

¿El acuerdo que le hará alcalde es mínimo con Ciudadanos o máximo con Ciudadanos?

Mínimo con Ciudadanos. Quiero ser muy respetuoso con todos pero el escenario es muy claro. El PP ha ganado las elecciones. Hay una mayoría de cambio muy clara que suma el 53 por ciento de los votos y 16 concejales. Nuestra responsabilidad es lograr estabilidad, hacer que el cambio liderado por el PP se lleve a efecto con un gobierno estable. Basado en programas en común. Estoy convencido del acuerdo de gobierno con Ciudadanos y estoy convencido del apoyo de Vox. En cuanto a la voluntad de implicarse de estos partidos, tengo que esperar a escuchar lo que opinen ellos.

Usted tendrá preferencias. Y las opciones son un gobierno a dos con apoyo externo de Vox o una coalición de tres partidos.

Tiene que entrar todo el que venga a sumar. Es fundamental que alcancemos un acuerdo de gobierno, participando en el gobierno, con Ciudadanos. Mientras más fuerzas políticas mejor. En cuanto a Vox, mantengo lo que dije antes de las elecciones. Es un partido político que, en función de la convocatoria electoral, ha tenido entre 11.000 y 29.000 votantes. No podemos establecer una línea roja que le diga a todas esas personas que no pueden participar en la vida política de Córdoba. Lo he dicho con UCOR y con Ganemos. Vox tiene que decidir, en primer lugar, si están maduros para entrar en gobiernos o no. Pero sí tienen mucho que aportar a los programas y proyectos que desarrollar en esta ciudad.

Cs ya ha empezado a demandarle áreas. En concreto, Urbanismo. ¿Tiene algún criterio sobre lo que no cederá en ningún caso?

Lo que no podemos hacer es radiar las posturas y las negociaciones. Hay que ser transparente pero hay que hablar mirándonos a los ojos y luego contar en los medios lo hablado. Al revés, no. Quiero ser muy claro: me alegra que, en los principales retos que tiene esta ciudad, haya voluntad por los partidos llamados a gobernar de asumirlos. Es todo lo contrario de lo que sucedió en el anterior mandato. El partido que lideraba dejó las responsabilidades importantes a su socio, Izquierda Unida. Y así nos ha lucido el pelo. Aquí no va a pasar eso. Tenemos que ser un gobierno, un bloque, con el modelo de la Junta donde no hay un gobierno del PP y otro de Ciudadanos. Muchas personas, creo, no saben diferenciar qué consejero es de quién. Eso es bueno y tiene que pasar aquí. Por último, y para que todo el mundo lo tenga claro. En los asuntos importantes del Ayuntamiento, entre los que desde luego está el urbanismo, me voy a implicar personalmente como alcalde independientemente de qué partido lleve el área. Yo voy a estar ahí. Es mi responsabilidad.

Es decir, queda desterrado el Ayuntamiento bis de Urbanismo.

Es una locura, es malo para los cordobeses. No podemos hacer compartimentos estancos según partidos. No funciona para el gobierno y no funciona para los ciudadanos. Tenemos muchas experiencias que han pasado aquí. Tenemos que sentarnos, definir el proyecto, el modelo de ciudad, el plan estratégico, plasmarlo en un documento que conozcan todos los cordobeses y, de ahí en adelante, a llevarlo a cabo. Sin distinciones. Todos a una. Y el alcalde va a estar donde haga falta. Lo contrario, nos lleva al fracaso.

«No voy a ser el alcalde solo de lo que nos han votado»

¿Decirse las cosas claritas a la cara ahora vacuna contra un mandato convulso tras la experiencia de las 51 medidas del pasado mandato?

Tenemos que trabajar al revés que en ese caso. Las casas se empiezan por los cimientos. Tenemos que mirarnos a la cara porque compartimos modelos, no hay tantas diferencias. Y hay que buscar medidas con un principio: trabajamos para todos, que no se nos olvide nunca. No voy a ser el alcalde solo de lo que nos han votado, que ese ha sido el error de este gobierno. Las medidas tienen que ser reales, han de ir a los problemas de los cordobeses. Y tienen que ser posibles de cumplir. Ni quimeras, ni cortinas de humo, ni inventos. Los compromisos han de ser concretos. Gobernar es resolver los asuntos importantes. Luego nos van a venir muchas cuestiones pero el programa tiene que estar centrado en la realidad para que cada concejal sepa cuál es su misión.

Si tuviese que elegir el lema de un blasón, ¿cuál sería? ¿Cómo quiere ser recordado?

Córdoba somos todos. Es fundamental que un alcalde esté a disposición de todos los ciudadanos sin mirar ideologías, preferencias, su equipo de fútbol. Parte del resultado electoral tiene que ver con que se ha dividido a la sociedad. Somos todos para construir ciudad, donde todos participemos en su diseño. No sé cuánto tiempo seré alcalde, lo que estimen los cordobeses y el cuerpo aguante, pero quiero dejar un camino trazado para que, quien venga, pueda seguirlo porque es de todos.

Todos los alcaldes de Córdoba tienden a sufrir el síndrome de Capitulares, una especie de aislamiento.

Totalmente. Creo que nadie escarmienta en cabeza ajena. Lo que pasa es que hemos gobernado y lo tengo muy reciente. Tengo la confianza en que no me va a pasar. En estos cuatro años he hecho todo lo contrario. Hemos estado en el tajo. Y quiero ser un alcalde del tajo, de estar con los vecinos. Si no sabemos lo que está pasando, nos inventamos problemas que no existen e intentamos solventar cuestiones que no son un problema mientras que los que de verdad preocupan ahí siguen.

Otro problema de los alcaldes es que se vienen arriba y quieren ser de todo menos alcalde. Lo que sea: hasta ministro de Marina.

(Risas). No va a ser mi caso, te lo aseguro. Mi ambición política ya está más que superada. Ser alcalde de Córdoba es un sueño. Casi te puedo asegurar que no voy a tener más recorrido político que el de alcalde de Córdoba.

Se lo digo porque, con su edad y tras haber ganado en un entorno adverso, van a empezar los cantos de sirena.

No pienso ir por ahí, la verdad.

Nieto tomó posesión con el Ayuntamiento cercado por protestas.

Injustamente, sí. Quiero pedir a todo el mundo que respete la democracia, lo que han votado los cordobeses. Sin más. Con la misma normalidad en que nosotros aceptamos que gobernase PSOE e IU siendo la fuerza más votada en 2015. Tienen que aceptar que gobierne quien ha ganado las elecciones porque, lo contrario, manifestarse antes de tomar la primera medida, es antidemocrático. Pido que se respete el resultado de lo votado.

«No voy a tener más recorrido político que el de alcalde de Córdoba»

Los alcaldes del PP han tenido más resistencias a la toma de medidas.

Tenemos una oportunidad magnífica. Todas las personas que están al frente de agentes sociales y económicas de esta ciudad son personas perfectamente capacitadas para sentarse en torno a una mesa para acordar medidas. No se me ocurre nadie de los sindicatos, empresarios o el movimiento vecinal con el que cual sea imposible sentarse para llegar a acuerdos buenos para Córdoba.

¿Le han llamado sus jefes del PP?

Estuve hablando con Juanma Moreno durante la noche electoral que me transmitió su felicitación y la de Pablo Casado.

El PP ha escapado vivo.

En las generales, hubo un movimiento «en contra de». Una hipermovilización para evitar que hubiese un Gobierno en el que participara Vox. En estas elecciones, cada cual ha votado pensado en su pueblo, en su ciudad, en su comunidad. Pensando en las cosas hechas y en cómo se va a gobernar. El PP es el partido con más implantación de España, con magníficos candidatos, concejales. De ahí tiene que partir la remontada. De los que estamos sobre el terreno.

¿La cuestión entonces no es ser más de derechas?

Si quiere gobernar, el PP tiene que estar centrado. En la moderación en las formas y en el fondo. No podemos gobernar para unos pocos ni tomar medidas contra nadie. Hay que intentar sumar. Y estar centrados en los asuntos reales, sea cual sea el ámbito. Somos el partido que ha generado más empleo siempre y ese es el principal problema de la sociedad.