El exalcalde Julio Anguita, en el momento del desalojo del Pleno - ÁLVARO CARMONA
MUNICIPAL

Julio Anguita, desalojado del Pleno del Ayuntamiento de Córdoba

La protesta de Tanatorios de Córdoba obliga a desalojar a los asistentes, entre los que se encontraba el exalcalde

CÓRDOBAActualizado:

En el Ayuntamiento de Córdoba, raro es el Pleno en el que la alcaldesa, Isabel Ambrosio, no se ve obligada a parar la sesión y desalojar la sala por las ruidosas protestas de colectivos que acuden a manifestar su descontento con la gestión municipal. A veces, como sucede en los castigos colectivos, estos desalojos se llevan por delante a quien no lo merece y sólo pasaba por allí. En ocasiones, la medida puede alcanzar incluso a quien, en otros tiempos, ha tenido que ordenar la suspensión o reanudación de un Pleno desde la Presidencia de la sesión.

Este martes, la protesta de los trabajadores de Tanatorios de Córdoba, que han querido mostrar su descontento por la licencia para el tanatorio municipal entre gritos de «dimisión», ha interrumpido en dos ocasiones la sesión plenaria hasta que finalmente la Policía Local ha desalojado a todas las personas que ocupaban los asientos reservados para el público. Entre ellos estaba el exalcalde de Córdoba, Julio Anguita, que no suele prodigarse por los ambientes municipales pero acudió al Pleno probablemente para escuchar el discurso de su amigo José Esquinas, que presentó la declaración institucional dedicada al motín del Arrabal.

El exregidor de Izquierda Unida se ha visto obligado a abandonar el salón de plenos que él mismo presidió entre 1979 y 1986 junto a otros colectivos que se encontraban allí, como varios trabajadores municipales, los afectados por la estafa de iDental, mujeres gitanas de la asociación Fakali e incluso los alumnos de un centro educativo de Córdoba que habían acudido al Ayuntamiento de excursión para conocer de cerca cómo funcionan los Plenos municipales.