Manolete, con su Cadillac, en la finca «Jandilla» en 1947
Manolete, con su Cadillac, en la finca «Jandilla» en 1947 - RAFAEL CARMONA
CENTENARIO

Manolete, de luces y de paisano ante la cámara de Finezas

La Diputación de Córdoba abre la exposición con imágenes del fotógrafo valenciano

CÓRDOBAActualizado:

Cuando el tiempo apremiaba y nadie en Córdoba sabía cómo se iba a recordar a su torero más importante en su centenario, la ciudad de Valencia se adelantó. En una ciudad con paladar taurino las grandes figuras siempre dejan huella y allí no quedó sólo el recuerdo de los aficionados que le vieron y el de su sangre que se derramó en varias ocasiones, sino también un testimonio gráfico, el de la cámara de Finezas. Aquella exposición que organizó la Diputación de Valencia fue la primera que se dedicó al diestro cordobés en 2017 y ahora, cuando está a punto de terminar el año de su centenario, ha llegado a Córdoba y se muestra en el Palacio de la Merced, sede de la Diputación Provincial.

Joaquín Sanchis Serrano recibió el apodo de «Finezas» cuando fue novillero, por sus distinguidos modales. Trabajó sobre todo por Valencia y las provincias vecinas, y por eso la exposición fotográfica recoge sobre todo instantáneas de estas ciudades. No es un escenario menor, ya que Manolete hizo el paseíllo en 34 ocasiones en la plaza de la ciudad, la segunda que más visitó después de la de Barcelona. La exposición recoge imágenes de casi toda su trayectoria como matador de toros, desde su presencia en Valencia en 1940 (había tomado la alternativa el año anterior) hasta la tarde de junio de 1947 en que abrió en Barcelona la que iba a ser su última temporada, truncada dos meses después.

Tres imágenes del diestro en la plaza
Tres imágenes del diestro en la plaza - RAFAEL CARMONA

En Valencia conoció Manolete la gloria, pero también el dolor de las cornadas, como la que el 19 de marzo de 1942 le tiró al suelo. Una espectacular fotografía muestra cómo un subalterno tira al animal de la cola para evitar que vuelva a cornear al diestro cordobés, tendido en el albero. De Finezas es también la instantánea en que hace el paseíllo con un apósito en la ceja izquierda, testigo de otro percance. No le impidió triunfar y recoger después el capote de paseo que le acreditaba como el triunfador, que él ofrendó en septiembre a la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad, con lo que luego se hicieron prendas bordadas para su ajuar.

En Castellón la cámara también captó otra cogida en 1943 y Finezas aporta imágenes del rápido camino a la enfermería, con el rostro desencajado por el dolor y la prisa de quienes lo llevaban. Manolete estuvo un mes lejos de los ruedos después de aquellos percances de los que se recogen las imágenes de su recuperación. Tiene protagonismo en la exposición su apoderado José Flores «Camará», atando los machos del traje o acompañándole en el hospital después de una cogida. Aparecen también su mozo de espadas, Guillermo González, uno de sus hombres más próximo, y el empresario Pedro Balañá, el más importantes de la época. Finezas retrata también al diestro, siempre vestido de forma impecable, en la finca «Jandilla», con la familia de Álvaro Domecq o junto a su Cadillac, en mayo de 1947.