Un niño con autismo juega con una tablet
Un niño con autismo juega con una tablet - Isabel Permuy
DÍA MUNDIAL DEL AUTISMO

Más de 7.000 personas están diagnosticadas de autismo en Córdoba

Autismo Córdoba señala las carencias sociales y materiales que aún suponen una barrera para la inclusión

CÓRDOBAActualizado:

Más de 7.000 personas están diagnosticadas de autismo en la provincia de Córdoba. Son los cálculos que hace la asociación Autismo Córdoba, que advierte de que la cifra de afección de este Trastorno del Espectro Autista -su nombre oficial- es en realidad muy superior. «El diagnóstico. Ese es el problema», señala su presidente, Miguel Ángel López, que admite que los recursos a disposición de las personas autistas y sus familias han mejorado pero aún son insuficientes para tumbar las barreras que les separan de la inclusión total.

El 2 de abril se celebra el Día Mundial del Autismo. Una ocasión que cada año sirve para visibilizar las demandas de un tejido asociativo sin el cual muchas familias se encontrarían desamparadas en una sociedad que difícilmente las comprende. «El momento del diagnóstico es crítico. El impacto es muy fuerte. Aunque las nuevas tecnologías ayudan a que la información esté más a mano, aún existen muchas dudas. Y para resolverlas, la referencia es el pediatra o las asociaciones, que asesoramos y acompañamos», explica López, que hace una pausa en el montaje de la exposición «Prejuicios y juicios» que se exhibe desde este martes en la Diputación de Córdoba. El mensaje que quieren lanzar con esta y otras actividades programadas por Autismo Córdoba es el de la normalización. Invitan, dice, a conocer a las personas con autismo más allá de los prejuicios.

El presidente de Autismo Córdoba recuerda que queda aún mucho camino por andar. «Todo se resume en falta de recursos. Y de eso se tienen que encargar los políticos, pero la política es un reflejo de la sociedad», expone. En cuanto a las principales carencias con las que conviven las personas autistas y sus familias, señala dos. Una es estrictamente sanitaria. El sistema público cubre las necesidades hasta un punto determinado que consideran insuficiente y con el que «se nos obliga a recurrir a tratamientos privados», con el desembolso económico que supone y que no puede permitirse en todas las casas. La otra tiene que ver con la educación y, sobre todo, con lo que viene después.

Inclusión social y laboral

López afirma que no se trabaja de forma correcta la adaptación de las personas autistas, que tienen una serie de limitaciones y de necesidades, cuando salen del sistema educativo. Llegan, dice, en absoluta desventaja a un mundo laboral ya por sí difícil. Esta circunstancia no les permite alcanzar una independencia plena. Cuando se habla de autismo suele pensarse en los niños, pero el autismo les acompaña toda la vida. «Y la esperanza de vida de una persona con autismo es la misma que la de una persona sin autismo», recuerda.

En Autismo Córdoba detectan un avance en cuanto a la concienciación de la sociedad, aunque sigue siendo un trastorno que topa con la incomprensión. «Está lejos de tener la consideración de algunas discapacidades. Por ejemplo, todo el mundo entiende que un edificio tiene que contar con una rampa para el acceso de minusválidos en silla de ruedas. Llegará el momento en que se miren con la misma normalidad los recursos dirigidos a la inclusión de personas con autismo», pero ese momento, señala su presidente, aún no ha llegado.