Turistas en el Salón Basilical Superior el verano pasado
Turistas en el Salón Basilical Superior el verano pasado - Álvaro Carmona
Patrimonio

Medina Azahara se sitúa como el monumento de Córdoba con más auge en el último año

En pleno debate sobre el cobro de la entrada, el yacimiento acumula un 36 por ciento más de visitantes en el primer semestre respecto a 2018

Córdoba Actualizado: Guardar
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Medina Azahara es, sin duda, el monumento de moda en Córdoba. La declaración Patrimonio de la Humanidad a finales de junio de 2018 ha servido de catapulta al yacimiento arqueológico, que vivía en un simulado letargo. En su primer año con el sello de la Unesco, los datos son reveladores y sitúan al emplazamiento creado por Abderramán III como el espacio con más aumento de visitantes entre junio de 2018 y el mismo mes de 2019. Atendiendo a las estadísticas oficiales de la Consejería de Cultura y el Consorcio Local de Turismo del Ayuntamiento de Córdoba, la aseveración no admite discusión. Entre enero y junio de 2019 pasaron por el conjunto monumental 164.187 personas, un 36 por ciento más que en el mismo periodo de 2018. Cruzando estas cifras con las del resto de recintos culturales propiedad de la Junta de Andalucía, el Consistorio y entidades privadas, amén de la propia Mezquita-Catedral -el gran referente-, no hay ninguno que alcance esos guarismos.

Bien es cierto que la ciudad palatina viene de unos datos bajos. Lejos del flujo de visitantes que mueve la Mezquita-Catedral (en el primer semestre más de un millón de personas), la sinagoga (320.000) o el Alcázar de los Reyes Cristianos (303.000), que son los monumentos con más tirón de la ciudad. Pero el ritmo de mejora en Medina Azahara conlleva a ser optimistas -podría marcar en 2019 su récord de turistas y rebasar esas cifras- y obliga, en cierta manera, a no bajar el impulso que parece que ha imprimido la Junta de Andalucía. El pasado lunes, la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, anunciaba más de 1,3 millones de euros de inversión para acabar la ansiada reforma del Salón Rico, mejorar la dotación del Centro de Recepción de Visitantes y seguir con las labores de investigación arqueológica en la zona de la plaza de Armas, junto al gran pórtico este. Puede que la Administración autonómica se haya percatado de que lo que tiene entre sus manos es un diamante en bruto si se toma en serio su proyección.

Un balón de oxígeno

Y en pleno auge del yacimiento -sin que tampoco haya campañas específicas de promoción turística, como algún día se prometió-, la idea de cobrar entrada parece que ya no tiene vuelta atrás. Un aspecto que el dossier con el que concurrió a la Lista del Patrimonio Mundial incluía. La piden los empresarios, como ha sucedido estos días con la comisión de Turismo de la CECO, está convencida la propia Consejería de Cultura y hasta el director del complejo, Alberto Montejo, ha expresado en varias ocasiones como una necesidad.

El presupuesto de Medina Azahara ha estado centrado prácticamente en el gasto de funcionamiento y mantenimiento. Sin grandes alardes. El aporte de ingresos vía tickets sería un indudable balón e oxígeno para seguir desarrollando la ingente tarea que queda pendiente. Una simple estimación tomando la cifra orientativa que ofreció la propia Patricia del Pozo en su visita a Córdoba (3 euros de promedio) dejaría un montante aproximado a los 800.000 euros anuales. Una cantidad nada desdeñable para los indicadores presupuestarios.

El contraste de la ciudad fundada por el califa omeya con el resto de monumentos y museos de la ciudad es rotundo. Tomando como referencia el primer semestre de 2019, sólo cuatro de ellos aguantan el tipo. En términos relativos, el Museo Taurino y el Palacio de Viana serían los siguientes en la lista de mayor alza de turistas. En ambos casos, el incremento está en el 10 por ciento. El camino que lleva el espacio propiedad de la Fundación CajaSur también es muy significativo. A mitad de año roza los cien mil visitantes. Otro cantar es el caso del recinto dedicado a la Tauromaquia. Aunque sus cifras son las más bajas del elenco cultural y patrimonial (apenas 13.000 visitas en medio año) ha mantenido una tendencia al alza durante estos meses.

Resto de espacios

En un segundo escalón permanecerían el Museo de Bellas Artes (un 6 por ciento más), con 50.537 visitas, y la Mezquita-Catedral, que en términos relativos creció un 5% pero con 1.068.219 personas. Y lo que es más importante: una década completa ganando atractivo y turismo hasta casi duplicar sus datos. A continuación se posiciona el Museo Julio Romero de Torres, propiedad municipal como el caso del Museo Taurino. La primera mitad de 2019 la sortea con 33.420 visitantes, casi un 5 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior.

La inercia positiva que arrastra el turismo en líneas generales para Córdoba en lo que va de año -visitantes y pernoctaciones subieron hasta agosto entre un 3% y un 5%- no ha tenido igual reflejo en otros museos y monumentos, como es el caso del Alcázar de los Reyes Cristianos, por ejemplo. El tercer recinto cultural más visitado de la ciudad apenas ha crecido un 1,5 por ciento. La Sinagoga, el segundo con más tirón, no puede compararse con 2018 dado que estuvo cerrada por obras. Pero la comparativa con el primer semestre de 2017 deja un saldo negativo de casi un 10 por ciento de visitantes. El Museo Arqueológico calca sus datos de un año para otro y en negativo quedan los Baños Califales, con una pérdida del 12,4%.