Molino de Martos
Molino de Martos - RAFAEL CARMONA
PATRIMONIO

Los Molinos de Martos y San Antonio abren sus puertas para la temporada de otoño en Córdoba

El Ayuntamiento organiza visitas guiadas a las aceñas más restauradas del Guadalquivir

RAFAEL Á. AGUILAR
CÓRDOBAActualizado:

Es una opción de ocio que no está al alcance de la mano durante todo el año, si no más bien todo lo contrario: las personas interesadas en visitar los molinos de Martos y de San Antonio pueden reservar ya su plaza para las visitas que organiza el Ayuntamiento desde la próxima semana y hasta que finalice el mes de octubre. La ruta por estas construcciones fluviales podrá hacerse de martes a jueves y habrán de reservarse entre las 10.00 y las 13.00 horas a través del correo electrónico edu.eleon@jardinbotanicodecordoba.com. Además, el Consistorio da la posibilidad de realizar visitas individualizadas a cada uno de los dos molinos, de tal manera que los viernes es el día en el que están previstas las estancias en el Molino de Martos y los sábados las jornadas reservadas para el de San Antonio.

Los de San Antonio y Martos son los únicos molinos del tramo del Guadalquivir que están abiertos al público, y además solo durante ciertas semanas del otoño y la primavera, cuando las condiciones climatológicas son propicias para ello. Ambas construcciones datan de la época medieval. La existencia del Molino de Martos, por ejemplo, está ya documentada desde el periodo musulmán. Tras la conquista de la ciudad por Fernando III en 1236 fue cedido a la Orden de Calatrava hasta el año 1839 y a lo largo de los siglos su estructura y dependencias han sido objeto de continuas reformas y reparaciones motivadas tanto por el cambio de tipo de molino, de rueda vertical a rueda horizontal, como por el aumento de piedras de moler. Después de su restauración en 2003 por el arquitecto Juan Navarro Badeweg, en su planta superior se ubica la sala de recepción y exposición, y en la inferior las de molienda y batanes.

Por su parte, el origen del Molino de San Antonio fue harinero y debe su nombre a una imagen de San Antonio, que antaño se ubicaba en una hornacina existente en la fachada. Ha estado en funcionamiento hasta mediados del siglo XX y fue utilizado para la construcción de barcas para cruzar el Guadalquivir. En la planta superior se encuentra ubicado un centro de interpretación del entorno natural de los Sotos de la Albolafia y los Molinos del Guadalquivir.

Las actividades medioambientales del Ayuntamiento se completan con rutas por Los Villares el 29 y 30 de septiembre para conocer la berrea. Estos itinerarios por el parque periurbano tienen una duración de unas de dos horas y media y el recorrido se extiende a lo largo de unos cuatro kilómetros y quinientos metros.