Isabel Ambrosio junto a los alcaldes de M´aga, Granada y Sevilla frente a la Alhambra en 2016
Isabel Ambrosio junto a los alcaldes de M´aga, Granada y Sevilla frente a la Alhambra en 2016 - EFE
PATRIMONIO

¿Qué monumento está mejor gestionado, la Mezquita-Catedral de Córdoba o la Alhambra de Granada?

La defensa del modelo del recinto nazarí por Ambrosio oculta sombras y datos llamativos

CórdobaActualizado:

La defensa del modelo de gestión pública de la Alhambra de Granada por parte de la alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio, frente a la del Cabildo Catedral en la Mezquita ha puesto la interrogante sobre la mesa: ¿Qué monumento está mejor gestionado?

La respuesta es compleja y entraña lecturas objetivas y subjetivas, pero paree que la que ha realizado Ambrosio no tiene en cuenta algunas consideraciones importantes. Por ejemplo, la evolución en el número de visitantes de uno y otro monumento y, de otro lado, la cascada de irregularidades y problemas judiciales que han rodeado al recinto nazarí en los últimos catorce años. Sirva un dato: más de 130 investigados en dos macrocausas judiciales.

De fondo sigue el debate de la titularidad de la Iglesia sobre la Mezquita-Catedral. La defensa a ultranza de la gestión pública por parte de Ambrosio se remonta a la época en la que ella era delegada del Gobierno andaluz en Córdoba y ya anunció un informe jurídico de la Junta de Andalucía sobre tal propiedad que nunca se dio a conocer.

Por eso, la alcaldesa de Córdoba ha vuelto a sacar pecho con la gestión del conjunto de la Alhambra y el Generalife nada más conocerse un estudio de la Universidad Loyola Andalucía que cifra en 407 millones de euros el impacto del monumento y templo en la economía cordobesa, de la que pende una tasa de paro del 24,5 por ciento.

«A nadie le asombra que siendo como es el monumento más visitado de Córdoba, al que muchos visitantes de la ciudad vienen expresamente a conocer, genere semejante impacto económico», señaló ayer la regidora, para añadir que se trata del único símbolo «vivo y presente de la etapa Omeya que permanece en Occidente».

Pero el ejemplo granadino, «salvando todas las diferencias entre uno y otro monumento», podría ser extrapolable a Córdoba, según Ambrosio, con lo que «la ciudad se beneficiaría enormemente sumando recursos para multiplicar y llegar con la promoción hasta rincones donde ahora no llega el Cabildo», apostilló.

Para ello se basó en unos datos sobre el retorno económico del monumento nazarí para la capital granadina: unos 500 millones de euros, para una generación de empleo de unos 7.000. Estas cifras, frente a los 407 millones de la Mezquita y unos 800 puestos de trabajo. Claro que las cifras manejadas ayer por la alcaldesa se aproximan y mucho a un estudio realizado por la Universidad de Barcelona sobre el comportamiento del año 2010, mientras que los datos de la Loyola Andalucía se corresponden al pasado 2017.

Corruptelas en torno a la Alhambra

Pero hay otro indicador que ayer se le escapó a la regidora cordobesa a la hora de valorar un modelo y otro. Desde 2013, si se toman los datos oficiales del Patronato de la Alhambra y los del Cabildo Catedral de Córdoba sobre visitantes, ambos monumentos crecieron pero de distinta manera.

La Mezquita-Catedral ha ganado en estos años 474.611 visitas, lo que supone un incremento del 33 por ciento (de 1,4 millones a 1,9), mientras que la Alhambra y el Generalife consiguieron desde 2013 a 2017 un total de 384.983 visitantes más, lo que supone un 16,6 por ciento de subida (de 2,3 millones a 2,7). Es decir, que el recinto gestionado por la Iglesia creció el doble de lo que lo hizo el conjunto cuyas riendas lleva la Junta de Andalucía. Aunque, cierto es, que en volumen absoluto de visitas, el emplazamiento granadino sigue muy por encima.

Pero tampoco habría que olvidar la compleja red de asuntos irregulares que viene envolviendo la gestión de la Alhambra desde 2004 con dos grandes causas judiciales y más de 130 investigados en este tiempo, entre ellos, la que fuera exidrectora del recinto, la socialista Mar Villafranca. En un primer caso se llegó a condenar (penas simbólicas) a diez trabajadores por un fraude en las entradas de los cien a los que se imputó.

Esta causa tuvo continuación a raíz de las denuncias de algunos empleados y a instancias de la Fiscalía se destapa una red de colocaciones de familiares y amigos del cuerpo directivo de la Alhambra y contrataciones de servicios fraudulentos (unas 200) con un perjuicio de unos 12 millones de euros -auditados por la propia Junta-. En mayo pasado se detuvo a 28 personas pero, ahora, el caso está abocado al archivo por un defecto de forma en la instrucción.