Sala de exposiciones del Centro de Visitantes de Medina Azahara
Sala de exposiciones del Centro de Visitantes de Medina Azahara
PATRIMONIO

Un museo premiado y de vida irregular: diez años del Centro de Visitantes de Medina Azahara en Córdoba

En sus primeros años no logró aumentar las visitas y soportó goteras y problemas de mantenimiento

Córdoba Actualizado: Guardar
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En la arquitectura reside una de las claves para entender el Centro de Visitantes de Medina Azahara. Parte del valor de la ciudad califal está en el paisaje, así que el proyecto que presentaron Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano tenía que ser necesariamente discreto. Amplio y funcional, y con arquitectura valiosa, pero con muy poca altura y que en absoluto destacara. Así se hizo y así se abrió hace diez años, cuando la Reina Doña Sofía inauguró el que también se llamó Museo de Medina Azahara. Era el 9 de octubre de 2009.

Una década después ha habido mucho que ha mejorado en Medina Azahara, que es Patrimonio de la Humanidad, pero el Centro de Visitantes sigue con el perfil discreto, y no han faltado problemas. La Junta de Andalucía invirtió 22,6 millones de euros en la construcción del edificio. Tenía que servir para dar a conocer mejor los valores, la importancia, la historia, el arte y el patrimonio de Medina Azahara. Los parabienes no cesaron en los primeros años: el edificio recibió el premio Aga Khan de Arquitectura, uno de los más prestigiosos del mundo, y en 2012 tuvo el título de Museo del Año. Pero la historia de éxito terminó entonces.

El museo no sirvió en un primer momento para acrecentar la cifra de personas que querían conocer la ciudad califal. En 2008 había tenido 182.876 visitantes y en 2009 tuvo un aumento, ya que pasó a 198.334. Los primeros años coincidieron con el desplome: 185.542 en 2010, 185.300 en 2011 y 157.371 en 2012, el peor año en el siglo XXI, poco después del esfuerzo que había supuesto la reapertura.

Desde que se abrió el centro, todos los visitantes de Medina Azahara tenían que pasar por allí, ya que no está permitido el acceso de vehículos privados al yacimiento. Las entradas se retiran en el museo y allí se contabilizan los visitantes. Los problemas continuaron en 2013, cuando la cafetería del centro se cerró por haber vencido el contrato con la empresa que la gestionaba y estuvo un tiempo sin funcionar. También hubo goteras en un edificio que todavía no había cumplido cuatro años de funcionamiento.

Por aquel entonces comenzó el trabajo para lograr la designación como Patrimonio de la Humanidad y comenzó un cierto cambio que se notó desde 2016: en aquel año hubo 181.653 visitantes, que superaban en doce mil al anterior, y a partir de ahí siguió subiendo hasta los 186.000 de 2017 y sobre todo hasta los 275.726 de 2018, el año en que se logró la protección como Patrimonio Mundial. A partir de la segunda mitad del año el crecimiento fue muy rápido y en el primer semestre de este año ha crecido un 42 por ciento.

La Reina Doña Sofía, en la inauguración del Centro de Visitantes
La Reina Doña Sofía, en la inauguración del Centro de Visitantes - Rafael Carmona

Las visitas comenzaron a crecer cuando la Junta de Andalucía abrió el centro a las visitas nocturnas, que hasta entonces habían sido imposibles por no contar con la iluminación apropiada. Supuso un mayor atractivo sobre todo para el verano, en que las altas temperaturas hacen preferible evitar el día. Eso sí, la mayor parte de estas nuevas visitas no pasaban por el Centro de Visitantes. Se detenían en el aparcamiento para subir en autobús y comenzar la visita, ya que el museo estaba cerrado desde las seis de la tarde.

Ahora la Junta de Andalucía aumenta las inversiones, que igual que mejoran el Centro de Visitantes también lo retratan, ya que en los próximos años tendrán que gastarse casi 600.000 euros en una edificio con diez años de funcionamiento: 475.000 para renovar la climatización y 110.000 para aseos y servicios. De su integración en el conjunto arqueológico dependerá en los próximos años si se consigue que el edificio emerja simbólicamente desde el suelo.