Isabel Ambrosio y José María Bellido se saludan en un acto
Isabel Ambrosio y José María Bellido se saludan en un acto - VALERIO MERINO
APUNTES AL MARGEN

La nómina del alcalde

El debate de cuánto debe cobrar un representante municipal es legítimo pero ha de ser transparente

Actualizado:

El Ayuntamiento de Córdoba celebrará la semana próxima el Pleno corporativo que es aquel en que se fijan las condiciones materiales de la corporación. Los grupos políticos llevan toda la semana debatiendo las llamadas liberaciones que han afectado, sobre todo, al PSOE. La pérdida del poder municipal y la guerra abierta en el partido contra Isabel Ambrosio han llevado a los socialistas a una negociación un tanto surrealista para intentar arañar lo que, siendo sensatos, nadie podía darles. Las cosas son como son.

El gobierno municipal de PP y Cs ha retirado la propuesta de subida salarial. El presupuesto vigente, aprobado por la izquierda, ya preveía un incremento del 2,2 por ciento y el nuevo equipo pretendía sumarle un 1,5 por ciento para recuperar parte del poder adquisitivo perdido de tres años de salarios congelados. La abierta oposición de partidos como Podemos y Vox han dejado el asunto sobre la mesa con el argumento de que no es el momento. La subida está muy lejos de lo que ha pasado en Sevilla o Málaga.

El alcalde de Córdoba, José María Bellido, cobrará un poco más que su antecesora, 59.635 euros (las cotizaciones están incluidas en esta cifra) al año, mientras que los tenientes de alcalde alcanzarán un salario bruto anual de 54.029 euros. Un portavoz de grupo -salvo la de Podemos, Cristina Pedrajas- sale por 50.971 euros. Un concejal de gobierno percibirá 49.952 y uno sin delegación, 43.835. Hay que reseñar que algunos partidos tienen límites internos. Todo lo que excede ese tope se entrega a las arcas de la organización.

PP y Cs han retirado su propuesta de subir los salarios un 1,5% añadido por la presión de Podemos y Vox

La pregunta es obvia: ¿eso es mucho o es poco? Los ayuntamientos tenían la facultad de poner el salario a los políticos que los políticos quisieran porque era una potestad reservada al Pleno, que es soberano en labores de autoorganización. Pero llegó Cristóbal Montoro y puso fin a la fiesta. Anualmente, el Gobierno publica un baremo (bastante poco trabajado, la verdad) con los máximos a percibir en función de la población que permite grandísimas diferencias de salario entre localidades de las mismas características. Así, Córdoba se encuentra en el intervalo de 300.001 a 500.000 vecinos, por lo que el salario bruto podría llegar a los 95.517 euros. Para hacerse una idea, el sueldo actual del titular de la Alcaldía de Córdoba es algo superior al tope que se coloca a un municipio de entre 20.000 y 50.000 habitantes.

El salario del alcalde es una referencia para el resto de la corporación. Y ello genera problemas, por ejemplo, para la contratación de altos directivos que se encuentran con unas cantidades más bien discretas para los estándares del mercado. Este gobierno se ha encontrado con algunas negativas vinculadas a lo que podía ofrecer a una persona a la que se le pide dejar su empleo en una empresa para pasar al sector público municipal. Hay que aclarar que estas limitaciones nunca vinculan a los puestos de funcionarios de la casa que en ocasiones tienen salarios mucho más altos que los de sus responsables políticos y de gestión.

El debate de la nómina del alcalde ha de afrontarse con madurez y transparencia cuando es una barrera para que personas valiosas participen en la administración de lo que es de todos. Córdoba es una ciudad con un sector municipal que mueve 400 millones de euros anuales. Y las retribuciones tienen que ser acordes al trabajo a desarrollar sin que esto sea Jauja. Por ejemplo, merece la pena revisar determinados estándares de contratación de altos directivos para evitar el coladero del sueldazo para el compadre sin más currículum que el carné del partido.