Carlos Domínguez Nieto, en su primer concierto con la Orquesta de Córdobaa en Córdoba
Carlos Domínguez Nieto, en su primer concierto con la Orquesta de Córdobaa en Córdoba - ALERIO MERINO
CULTURA

La nueva batuta de la ilusión en la Orquesta de Córdoba

La Orquesta ofrece un avance de su nueva temporada en el estreno de Carlos Domínguez-Nieto como director y con el reto de mantener cautivado a su público

CórdobaActualizado:

No hicieron bien aquellos que desperdiciaron la ocasión de conocer de primera mano las intenciones de la principal formación instrumental de Córdoba y de su nuevo director: al margen de los resultados artísticos, el mayor logro de la velada del sábado consistió en devolver la ilusión a un público demasiado necesitado de ella. Sin programa de mano, el cual fue entregado a la salida del concierto, Carlos Domínguez-Nieto tomó el micrófono y tras unas palabras de bienvenida y de agradecimiento en las que no faltó el reproche a los tardones o el llamamiento a apagar los móviles, fue presentando y justificando las obras que se iban interpretar, todas representativas de lo que será la actual temporada de abono.

Será una temporada variada y atractiva, cuya programación incluirá obras del gran repertorio sinfónico, entre las que destacarán especialmente la cuarta de Bruckner o «La consagración de la primavera» de Stravinski, esta última en colaboración con la Orquesta Joven de Córdoba.

La música religiosa representada por «La pasión según San Mateo» de Bach será el plato fuerte en Semana Santa, y se contará con la presencia de solistas como Benedetto Lupo o el Cuarteto Diógenes, que ofrecerá un inusual recital concertante. Quizás lo más destacable sea la especial atención a la música española, rescatando a obras y autores olvidados que alternarán escenario con imprescindibles clásicos como Falla o Arriaga.

Supo Carlos Domínguez-Nieto llevarse al público a su terreno, cautivado casi desde el primer momento no solo por sus indiscutibles capacidades comunicativas, sino también por el fabuloso nivel que logró extraer a una Orquesta que sonó como hacía muchísimo no sonaba y por las versiones de lo interpretado (difícil respirar ante la tensiones conseguidas en el «Romeo y Julieta» de Chaikovski). La actitud de los músicos, alegres y estimulados, contagió a una afición que lo pasó en grande y que salió del Teatro Góngora sonriente, feliz y sobre todo enormemente ilusionada ante la nueva temporada que en breve empieza. Y qué bien pinta.

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La partitura de la ilusión

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VALERIO MERINO

Carlos Domínguez Nieto, en su primer concierto con la Orquesta de Córdoba