José María Bellido, Juan Manuel Moreno e Isabel Ambrosio a su llegada al Pleno del Ayuntamiento de Córdoba
José María Bellido, Juan Manuel Moreno e Isabel Ambrosio a su llegada al Pleno del Ayuntamiento de Córdoba - EFE

NUEVO AYUNTAMIENTO CÓRDOBAPleno de investidura de Córdoba | Un canto a «todos»

La palabra más repetida en el discurso del nuevo alcalde de Córdoba, José María Bellido, fue «todos»

CórdobaActualizado:

El Pleno de Investidura suele ser una ceremonia cortés, a excepción de que siempre tengas una «aguafiestas» como Alba Doblas que invoque a la República y las proclamas bolivarianas para dar la nota. Al menos ha dejado las arcas municipales de manera decente, con 148 millones en el arqueo que firmó el nuevo alcalde de CórdobaJosé María Bellido. Y fue firmarlo y saltó la alarma del edificio capitular, con cierta zozobra en el ambiente que aún quedaba en la calle Capitulares comentando la jornada.

Una jornada de investidura es cortés y elegante. Trajes bien bonitos en las señoras, ademanes, saludos protocolarios y buenas palabras. Como el discurso de la portavoz de Podemos, Cristina Pedrajas, de lo mejor escuchado este sábado. Sensatez, altura, y prestancia. Pedrajas podría pasar perfectamente por concejal de cualquier otro grupo. Vendrá bien una docente en la Corporación que aplique la pedagogía de un claustro de profesores y un centro deestudiantes de bachillerato a un grupo de concejales que a veces tomará las de Villadiego.

En Vox vimos una declaración manifiesta de intenciones. El candidato a la Alcaldía Rafael Saco no tomó la palabra. Lo hizo la número dos, Paula Badanelli, que levantó las iras del pueblo asistente al plasma por su éxodo del PP. Formó parte del equipo de José Antonio Nieto en su gobierno, ha estado siempre en la atmósfera de los populares pero ha decidido por «imperativo ideológico» abstenerse.

Pedro García hizo de Pedro García como no podía esperarse otra cosa. Tras beberse el vaso de agua de Badanelli, nula autocrítica, defensa de la honrilla del atasco generado y arenga a los suyos: «Instruirse en la inteligencia» dijo a sus conmilitones. Camino va Izquierda Unida de ser ya fuerza residual en el Ayuntamiento de Córdoba. Y lo dijo ante Julio Anguita o Manuel Pérez. Eran otros tiempos.

Repuestos de los atascos del secretario general del Ayuntamiento, que adelantó la toma de posesión del acta y la medalla de Izquierda Unida por la de Ciudadanos, escuchamos a Isabel Albás, la líder naranja y cogobernante. Una mujer vitalista que, aunque le queda aún la asignatura de entrar en la harina municipal, al menos contagia positividad. Puede ser la ilusión del principiante, pero energía se vislumbra y arrestos maños a lo Agustina de Aragón.

El concejal del PP Miguel Ángel Torrico con la corbata naranja y azul
El concejal del PP Miguel Ángel Torrico con la corbata naranja y azul - VALERIO MERINO

Entonces fue cuando Isabel Ambrosio, vestida de gris (no es un epítome, sólo una coincidencia), tomó la palabra para reivindicarse. Parecía estar dando el discurso de hace cuatro años cuando recordó que llegó al Ayuntamiento en «emergencia social». Defendió su gestión y sus números, aunque hace cuatro años denostó los números e invocó a las personas. Defendió una bajada del paro casi en diez mil personas y de deuda en el Ayuntamiento. Es cierto, no ha gastado, no ha ejecutado, por lo tanto, hay dinero en la caja. Su discurso fue una recopilación de fracasos para armar una derrota, la sufrida el 26-M. Nada de autocrítica y cierto tono a despedida, pues las tareas descritas como opositora bien parecen puestas a otra persona. La guerra por la presidencia del a Diputación sigue.

José María Bellido cerró el acto. La palabra más repetida en su discurso fue «todos». Un canto a «todos». Una palabra huidiza de Córdoba en los últimos años. A los funcionarios, a la sociedad, a los concejales, a los empresarios lanzando confianza, a la oposición. «Córdoba somos todos», su eslogan de campaña pero una realidad, pues la ciudad necesita del concurso de todos.

En un atril de madera sobre la mesa presidencial del Pleno desplegó un discurso solvente, con dosis de motivación, un esbozo de lo que quiere lograr desde unas prioridades: desatascar la Gerencia de Urbanismo, el empleo en la ciudad y recuperar el orgullo y la marca Córdoba. «Prefiero rectificar por hacer que no vivir en el dulce letargo del vacío», dijo. La segunda flecha envenenada a Ambrosio porque la primera fue apenas arrancado su discurso, cuando la incluyó en el grupo d exalcaldes. Bellido es el concejal más veterano de la nueva Corporación con 41 años que tiene. Ojo al dato.

Y todo ello lo presenció el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, que apostó a caballo ganador sobre las dudas de Jaén (perdida) y Granada (dos años y turnismo). Moreno acabó saludando ceremoniosamente al secretario general del Ayuntamiento, quien no le soltaba la mano por aferrarse a la solemnidad después de sus errores. El líder porpular enfilaba camino a Carmona para asistir a otra investidura. Y el alcalde, con lo su equipo, a un almuerzo de trabajo, guardando la libreta del nuevo organigrama con sigilo.