Alumnos para oposiciones en la Academia Ariete
Alumnos para oposiciones en la Academia Ariete - Roldán Serrano
Laboral

Las ofertas públicas de empleo en Córdoba, entre la esperanza y la duda

La convocatoria de oposiciones tras finalizar la crisis atrae a nuevos estudiantes a algunas academias especializadas

CórdobaActualizado:

Terminada -o casi- la crisis económica que obligó a adelgazar, entre otras cosas, las plantillas de las administraciones públicas, los organismos oficiales se han lanzado a paliar el problema con ofertas públicas de empleo que se cuentan por miles de plazas. De momento, sólo llenan titulares: 30.000 plazas para el Estado; en la Junta de Andalucía, 2.715 sólo para la administración general, más 3.400 para maestros y 4.000 para profesionales de la salud; o el goteo, escaso pero constante, de administraciones más pequeñas como la UCO o, especialmente, los ayuntamientos de la provincia. No hay semana en la que algún pueblo no publique una convocatoria en el Boletín Oficial de la Provincia.

La posibilidad de hacerse con una ansiada plaza de funcionario ha provocado un aumento de la demanda en las academias privadas especializadas en la preparación de oposiciones. En la Academia Ariete de Córdoba, por ejemplo, su gerente, José Luis Boyero, asegura que desde hace un año, cuando comenzó el «boom» de las OPE, el número de alumnos ha aumentado un 20 por ciento, aunque sobre todo hay mucha expectación. «Ha habido un repunte de la oferta aunque aún no han salido muchas convocatorias anunciadas, pero la perspectiva es que habrá muchísimas plazas. Es un aliciente para muchas personas que buscan salida profesional como funcionario», afirma Boyero. Esa es la esperanza que mueve a muchos estudiantes y opositores. Y por eso, «la gente está inquieta preguntando y se está informando».

Algunas de las oposiciones previstas o cuya convocatoria es inminente están pensadas para interinos, es decir, personal de las administraciones que no tienen la plaza de trabajo asignada. La intención no es crear nuevos puestos de empleo, sino consolidar los que ya hay. Es el caso, por ejemplo, de las 2.715 ofertadas por la Junta para la administración general, en las que se incluyen puestos que en su mayor parte no requieren estudios superiores, como personal de limpieza o auxiliares adiministrativos. Todas ellas salen por concurso-oposición, en donde se valora notablemente la experiencia en el mismo puesto de trabajo. En esas condiciones es muy difícil que los aspirantes ajenos por completo a la administración pública consigan la plaza.

Aun así, Boyero ve posibiildades en los concursos-oposición: «Están pensados para las personas que ya trabajan, pero no todas las personas que ocupan esas plazas se van a presentar» a las oposiciones, de modo que «es una opción más para acceder» a la función pública. Además, algunas de esas OPE cuentan con bolsa de empleo, como Correos, lo que atrae a numerosos candidatos que sólo se presentan a las oposiciones con la intención de empezar a sumar puntos como interinos. «Son oposiciones más fáciles de aprobar», asegura el responsable de la Academia Ariete.

«Más ruido que nueces»

También existe la visión contraria. En el Centro de Estudios Mae, por ejemplo, desde hace tres años apostaron por abandonar este tipo de formación, ya que no había apenas convocatoria de empleo público. Ahora que ha repuntado ese mercado laboral, su propietario, Calixto López, sigue teniendo dudas. «Ahora las ofertas están siendo muy sonoras, sopbre todo en la prensa, pero cuando analizas las convocatorias hay mucho ruido y pocas nueces». Sánchez se refiere al formato de concurso-oposición, que no es otra cosa que «consolidación de interinos». Y eso, «para gente que no ha trabajado nunca, le pone las cosas muy difíciles», cita Sánchez, que pone como ejemplo las oposiciones para profesor, «donde hay gente que oposita solo para meter cabeza». Y para más tarde ir sumando puntos que permitan afrontar «de verdad» unas oposiciones con opciones reales.

El propietario del centro Mae concluye con un aviso: «Ahora parece que hay más opositores que buscan profesores particulares, que están fuera del sistema y no pagan impuestos».