La franja del Cordel de Écija más cercana al puente de San Rafael
La franja del Cordel de Écija más cercana al puente de San Rafael - Valerio Merino
APUNTES AL MARGEN

El orden de las cosas

El apoyo del Pleno a un proyecto urbanístico privado que solo unos pocos conocen es un absoluto disparate

CórdobaActualizado:

Los grupos municipales del PSOE y de Ciudadanos llevarán al Pleno del Ayuntamiento de Córdoba de la próxima semana una moción política en apoyo a una operación urbanística que se ha negociado en acristalados despachos de Madrid por no más de diez personas con autoridad en la institución pública. Acongojado por la falta de resultados, el equipo de la alcaldesa, Isabel Ambrosio, ha puesto todos los huevos en la cesta de un misteriosa propuesta llamada Córdoba Sur que consiste en la urbanización para fines residenciales, dotaciones y comerciales de la zona conocida como el Cordel de Écija, la primera línea de ribera que va desde el puente de San Rafael hasta el de Andalucía en unos terrenos en el que se mezclan propiedades privadas y públicas. Y con el objetivo de atraer la inversión, Ambrosio ha ordenado recabar un frente institucional de opinión positiva hacia un negocio que se ha cifrado en 160 millones de euros en obras civiles básicas y hasta 500 millones en edificación.

Los partidos que no son el PSOE y Cs han empezado a ahuecar el ala porque no entienden la premura. El PP no quiere firmarle un cheque a nadie antes de las elecciones. IU, que dirige la Gerencia de Urbanismo, sencillamente no ve determinados aspectos urbanísticos. Ganemos quiere convocar una asamblea -no pregunten- y UCOR se ríe entre dientes de afrentas pasadas. Si alguien no pone lógica en este sinsentido, el supuesto Pleno para tender la alfombra a una inversión millonaria puede acabar siendo precisamente lo contrario. Un guirigay.

De todos los argumentos que se han escuchado esta semana sobre la materia, ninguno ha incidido en lo realmente cabal que, bajo el punto de vista del que antefirma, se centra en tres preguntas: ¿Qué puñetas hace el Ayuntamiento de Córdoba apoyando el proyecto de un inversor privadoantes de que se pronuncien sus servicios técnicos y jurídicos? ¿A qué viene la idea del PSOE de convertir una actuación legítima de un inversor privado -que pretende obtener beneficios igualmente legítimos- en «una iniciativa municipal»? ¿Y qué obligaciones se pretenden asumir en el futuro dando cobijo a una -fantástica, fijo- inversión empresarial privada bajo la protección de las políticas públicas de la ciudad?

Del proyecto del Cordel de Écija, sabemos que no sabemos nada porque muy poco se ha explicado del asunto. Todo se mueve en la bruma de las conversaciones remotas tras un viaje en Preferente, en las negociaciones exclusivas con los altos cargos mejor informados. Pero nadie ha establecido con claridad si se trata de una iniciativa puramente privada o si obligará a la aportación de fondos o terrenos de propiedad pública. Si son precisas expropiaciones o acuerdos con personas o empresas que en estos momentos operan en la zona. Si es aconsejable modificar determinados aspectos de la movilidad de la ciudad dado que se pretende actuar sobre la Avenida de Cádiz. Aún así, se sigue negociando un acuerdo político de apoyo por adelantado.

Si hace apenas quince años, a alguien se le hubiese ocurrido un apoyo municipal expreso a un proyecto privado de una promotora llamada equis (venga, un poner, Arenal 2000) sin respetar el orden de las cosas, los vigilantes de la moral de la Córdoba biempensante hubieran sacado la cimitarra. Al grito de «urbanismo a la carta», si no recuerdo mal, se hubiera despellejado a alguien en la Corredera entre cañas y tazas de té verde. Ni siquiera el argumento de la seguridad jurídica resiste esta vuelta a la insensatez del ladrillo. Lo que las empresas buscan para realizar inversiones es seguridad, agilidad e igualdad de trato. Que no es precisamente este mercadillo.