Concentración por Paco Molina en Córdoba
Concentración por Paco Molina en Córdoba - ARCHIVO
SUCESOS

El padre de Paco Molina pide revisar las fotos tomadas en julio de 2015 en el centro de Córdoba y la estación

Pide colaboración ciudadana y habilita el correo «buscandoapacomolina@gmail.com» para recibir las imágenes

CÓRDOBAActualizado:

Cuando se toma una fotografía, a la presencia de sus protagonistas se suman a veces, como fondo, los rostros desconocidos de quienes pasaban por allí. Posiblemente quienes pasearan por el centro de Córdoba o cogieran un autobús en la estación durante los primeros días de julio de 2015 se cruzaron con Paco Molina, el joven cordobés desaparecido y al que se vio por última vez en esos lugares. Esa coincidencia espacio-temporal puede haber quedado inmortalizada en el fondo del «selfie» de un teléfono móvil o en una fotografía tomada a un familiar que marchaba ese día desde Córdoba hacia Madrid a bordo de un autobús.

Esa es la tesis que sostiene el padre de Paco Molina, Isidro Molina, que ha pedido la colaboración de la ciudadanía para encontrar nuevas pistas que ayuden a reconstruir las últimas horas que pasó el chico, entonces menor de edad, en la ciudad. Pide que se revisen las fotografías tomadas en el centro o en la estación durante los días 1, 2, 3 y 4 de julio por si esas imágenes inocentes escondieran, en su fondo, algún detalle que pudiera servir de base a la investigación. «Pido a la gente que revise las fotografías por si en ellas aparecieran grupos de jóvenes o algún chaval que pueda parecerse a Paco», explica su progenitor, que recuerda, casi cuatro años después de su desaparición, que toda ayuda es poca.

Los familiares del joven cordobés han habilitado el correo «buscandoapacomolina@gmail.com» para recibir las fotografías. «Si hay pistas, genial; si no, las borramos y aquí no ha pasado nada», explica Molina, que afirma que su familia está ahora «esperanzada», después de que la Policía haya solicitado la reapertura del caso al Juzgado al aportar pruebas que supusieron un nuevo hilo del que tirar, y en el que confían. En concreto, se busca al joven en varios países, entre ellos Italia e Irak. Cuando desapareció, tenía 16 años y no llevaba dinero ni ropa, por lo que sus familiares descartan que se marchara solo.