Balcones en la calle Julio Romero de Torres - Valerio Merino
PATIOS

Patios de Córdoba 2019 | Balcones y rejas, los escudos de colores de casas que no cierran

Las gitanillas componen colgaduras vegetales que anticipan el esplendor de los recintos

Córdoba Actualizado: Guardar
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Hay un día de las dos semanas en que dura la fiesta de los Patios de Córdoba, en que hay que recordar su nombre original: Patios, Rejas y Balcones. De alguna forma, estos últimos son lo contrario de los primeros, aunque se rijan por un parecido código estético. Los patios tienen un horario de apertura y visita, porque suponen entrar en la casa de alguien, conocer cómo es una parte de su intimidad. Con los patios se penetra tras la fachada de privacidad que son las paredes encaladas. Las rejas y balcones sacan el patio a la calle, como esos blasones antiguos que predicaban con un escudo quién vivía en aquella casa, pero lo hacen de forma que el espectador no tenga que pasar. Embellecen la casa y la calle a la vez.

Este año han sido 28 las que participan en el concurso. En el número 11 de la calle Hermanos López Diéguez, a pocos metros de la iglesia de San Andrés, se alza una casa de la que decir que tiene los balcones engalanados sería quedarse corto. Es toda la fachada la que se muestra como un jardín en vertical, desde los balcones hasta la azotea. Araceli Contreras atiende desde un patio pequeño, con macetas y enchinado, un patio cordobés que no participa en el concurso, pero que tiene toda la esencia.

Flores colgantes de un balcón en los Patios de Córdoba
Flores colgantes de un balcón en los Patios de Córdoba - Valerio Merino

Comenzó a engalanar la fachada hace veinte años, pero no comenzó a participar en el concurso de inmediato, sino hace un tiempo. A cualquiera le llama la atención al pasar por allí, pero también al jurado, que le ha dado varios premios. «Hemos tenido el segundo, el tercero y el cuarto, pero todavía falta el primero», dice Araceli Contreras. Sus balcones, algunas ventanas y su azotea se engalan con gitanillas, «la flor típica de Córdoba», siempre en colores malva y rojo, y dispuestas a todo lo ancho de la fachada de su casa donde campea el escudo de la ciudad. Las plantas están dispuestas todo el año, aunque ahora en mayo es cuando deslumbran con su belleza.

Y todo el año hay que cuidarlas y reglarlas. «Se les dedican dos horas al día, para limpiarlas, cuidarlas, quitar las flores que se van secando y que puedan salir las nuevas», explica. Y hay que estar pendientes de casi un centenar, explica Araceli Contreras, que tiene la ayuda de su marido, Rafael Gil, para algunas tareas, como las de reponer plantas. Porque antes las gitanillas podían durar mucho tiempo, pero ahora hay que reponerlas una vez al año, porque culpa de la palomita, un insecto que las ataca y les hace daño.

A su lado, en el número 13, sus dueños han optado por las surfinias, también en tonos cárdenos, y ambas casas componen una sinfonía de colores. Quien busque rejas y balcones no tiene más que alzar las ojos para encontrar no sólo los que participan en el concurso del Ayuntamiento, sino muchas casas más que disponen macetas y jardineras al exterior. Están por todas partes, desde San Agustín hasta San Basilio, sin olvidar algunos lugares fundamentales como las callesDiego Méndezo Julio Romero de Torres. Más que gitanillas, son colgaduras vegetales en varios colores, atractivos aperitivos de los Patios de Córdoba que no cierran y que sobrevivirán varias semanas a la primavera.