Desde mi rincón

El patrimonio social

Córdoba nunca prosperará como puede y debe prosperar sólo por tener un reconocido «Patrimonio Histórico»

José Luque
CórdobaActualizado:

Como ya saben todos ustedes, la Unesco registró hace unas fechas el yacimiento de Medina Azahara como Patrimonio Mundial. Algo que Córdoba ya tenía contabilizado como patrimonio propio. Lo mismo sucedió con la Mezquita-Catedral, una buena parte del Centro Histórico o la Fiesta de los Patios. El Patrimonio Material o Inmaterial de Córdoba es algo que no hemos valorado suficientemente quienes residimos en esta maravillosa ciudad. Por eso es bueno que vengan de fuera a decirnos el inmenso valor de lo que tenemos. Pero ese reconocimiento mundial no sólo trae orgullo para Córdoba. También transporta una enorme responsabilidad para todos los que vivimos en ella. Si sólo nos quedamos con el valor material de esos bienes y los posibles rendimientos que puedan generar, no somos dignos de semejante patrimonio. Al «Patrimonio Histórico» hay que unirle el correspondiente «Patrimonio Económico» que lo mantenga y acreciente. Y sobre todo convencernos que lo único que nos hará dignos y merecedores de semejantes patrimonios es la capacidad para generar en Córdoba un sólido, valioso y ejemplar «Patrimonio Social». Hablemos de esto.

Por ser de difícil valoración, los que nos dedicamos a la economía hablamos poco del valor que para cualquier proyecto tiene lo que personalmente denomino «Patrimonio Social». Lo definiría como la calidad de las relaciones existentes entre los participantes o personas que intervienen en todo proyecto. Y no sólo hablo de proyectos empresariales. Lo amplio a cualquier proyecto como puede ser una ciudad o un estado. Y es la cultura la que genera, acrecienta y da valor a esas relaciones humanas, que se enriquecen a través del conocimiento de la literatura, de la historia, de la música, de las bellas artes o de cualquier forma de expresión cultural.

Un pueblo culto es un pueblo amable, pacífico, respetuoso con los demás y participativo. Un pueblo culto hace grande a cualquier empresa, ciudad o nación. La cultura genera mayores niveles de confianza en las instituciones, respeto a las normas y hace que la sociedad funcione con mayor eficacia. Un pueblo culto es un pueblo preparado para progresar. Sin olvidar que todo tiene enemigos. Y los enemigos de cualquier «Patrimonio Social» son los individualismos, nacionalismos, las personas que generan cordones sanitarios para aislar a sus semejantes o aquellos que tergiversando la historia dividen a los ciudadanos dañando gravemente cualquier proyecto.

Córdoba nunca prosperará como puede y debe prosperar sólo por tener un reconocido «Patrimonio Histórico» ni por mucho «Patrimonio Económico» que consignamos atraer. Córdoba sólo alcanzará las metas de progreso que puede y merece alcanzar, cuando sus ciudadanos consigamos que Córdoba tenga un valioso, sólido y ejemplar «Patrimonio Social».

José LuqueJosé LuqueArticulista de OpiniónJosé Luque