Fragmento de la «Piedad Desplá», una de las obras más reconocidas de Bartolomé Bermejo
Fragmento de la «Piedad Desplá», una de las obras más reconocidas de Bartolomé Bermejo - EFE
CULTURA

La pintura del enigmático cordobés Bartolomé Bermejo impacta en Londres

La National Gallery acoge una exposición con parte de la obra de un artista sorprendente

CórdobaActualizado:

Aunque su vida y obra todavía son un misterio, el pintor del Renacimiento español Bartolomé Bermejo deleita con su maestría y su dominio del tratamiento de la luz y el color en una nueva exposición de la Galería Nacional de Londres. Se cree que Bartolomé de Cárdenas (1440-1501), más conocido como Bartolomé «Bermejo» en alusión a sus atributos físicos, nació en Córdoba, aunque algunos historiadores tienen serias dudas, y desarrolló la mayor parte de su carrera en territorios de la antigua Corona de Aragón. No obstante, su biografía continúa siendo un enigma en pleno siglo XXI.

«Es algo tan intrigante... Atribuimos a Bermejo algo menos de veinte pinturas, pero no sabemos con seguridad ni dónde nació ni dónde murió. Por eso, cada cuadro, cada firma, cada texto es muy importante para reconstruir su historia», manifestó la comisaria Letizia Treves durante la presentación. Con el fin de ahondar en su figura y como una oportunidad extraordinaria para conocer la escasa pero documentada vida que se ha averiguado.

Están algunas de sus mejores obras, desde el primero, el« San Miguel triunfante sobre un demonio con Antoni Joan» (1468), hasta el último, la «Piedad Desplá», recalcó Treves. Una de las pocas pruebas que constata la personalidad de Bermejo yace en el centro de la habitación, donde se alberga en una vitrina el «Manuscrito» (1468), el texto que registra un anticipo que el pintor recibió del noble Antoni Joan en el que se refiere a él como un pintor y un ciudadano de Valencia.

«El artista recibió el apodo de 'Bermejo' porque se piensa que era pelirrojo o que tenía la cara rojiza, pero también se debe a que en algunas de sus obras firmaba como 'Rubeus', que significa 'rojo' en latín», destacó la comisaria. Su perfecto dominio de la técnica del óleo, así como los refinados brillos y reflejos luminosos sobre metales o piedras preciosas que se revelan en cuadros como el citado, llevaron a considerar erróneamente al creador como un pintor de la escuela flamenca de los Países Bajos.

No obstante, aunque no perteneció a este movimiento, su técnica estuvo influenciada en gran medida por la actividad artística de sus homólogos en Flandes, como Jan van Eyck o Hans Memling. Su fusión entre la técnica neerlandesa y el imaginario religioso consolidó a Bermejo como un artista «magnífico y singular», pues su estilo y peculiar forma de pintar «no era algo común en el panorama pictórico español de su tiempo», subrayó Treves.

Del mismo modo, la caracterización e individualización que otorga a las figuras representadas en sus cuadros, desde humanos hasta demonios, se evidencia en piezas como «Tríptico de la Virgen de Montserrat», pertenece a la Catedral de Barcelona y nunca se ha presentado fuera de España hasta ahora, mientras que la segunda es la única firmada de Bermejo. Se podrá visitar hasta el 29 de septiembre.