La banda Planeta 80 antes de su actuación
La banda Planeta 80 antes de su actuación - ROLDÁN SERRANO
MÚSICA

Planeta 80: un fenómeno musical con canciones cargadas de nostalgia con origen en Córdoba

El grupo de versiones pop-rock permite revivir durante sus actuaciones los fulgores festivos de la inolvidable juventud

CórdobaActualizado:

Que la vida es un frenesí ya lo advirtió el Segismundo de «La vida es sueño» de don Pedro Calderón de la Barca. Y así lo confirman los miembros de Planeta 80, banda cordobesa de versiones que se ha convertido en un fenómeno musical. En torno a 200 conciertos protagonizan al año, algo infrecuente en España. ¿Qué cordobés no lo ha dado todo en una caseta de feria, en una boda o en sus sesiones invernales de la Sala Hangar? Aquí o allá raro es no encontrarse a esta formación nacida hace una década, pero que se ha convertido en la banda sonora de tantas y tantas fiestas.

Detrás de su éxito está sin duda la nostalgia de una época dorada de la música popular española, los 80 y los 90, pero también la profesionalidad de unos músicos que mantienen viva esa romántica artesanía rockera de la sufrida furgoneta, el carretera y manta y el «yo me lo guiso y yo me lo como».

Ahora, en verano, están en «temporada alta». Así lo confirman mientras hablan durante el montaje de su equipo en la Feria de Trassierra. La caseta, en el centro de la pintoresca barriada, está repleta de mesas en las que cenan las familias.

Huele a calamares fritos y a pinchitos morunos cuando sobre las diez aparecen por allí en su «furgo» los Planeta, que actuarán pasada la medianoche. Poco más de una hora tardan en descargar, en colocar y en hacer la prueba de sonido, algo que realizan los propios músicos con una coordinación casi de ballet, como aprendida en una fábrica de relojes suizos.

Un miembro del grupo prepara el saxo
Un miembro del grupo prepara el saxo - ROLDÁN SERRANO

«A estas alturas creo que podríamos hacerlo con los ojos cerrados», explica Rafael Martín, uno de los históricos de la formación. Profesor de Música también, pero personaje fundamental en una banda en la que toca los teclados y canta. En la noche festiva de Trassierra lo acompañarán Ángel Hernández (trompeta y voz), Jordi Arranz (guitarra), Juan Marín (saxo y voz) y Sergio González (batería).

Los orígenes

Los comienzos de Planeta 80 no se encuentran demasiado lejos de esta verbena popular, pues sucedieron en una Feria de Córdoba del año 2008 y en una caseta llamada La Reja. Previamente existía un antecedente, la banda La Plaga de Langostas. «Nosotros teníamos nuestro grupo con canciones propias y nos iba relativamente bien», recuerda Martín.

Pero en esas andaban cuando un amigo les propuso tocar en su caseta y se acordó para ello un repertorio en el que mezclaban temas propios con versiones. Aquellos conciertos resultaron un éxito y comenzaron a llegar las contrataciones para fiestas privadas como bodas y para otras ferias en las que lo que se demandaba no eran tanto sus propias canciones sino esa nómina de temas sólidamente instalados en la memoria colectiva. «Planeta 80 se comió a La Plaga de Langostas», recuerdan.

El caso de Planeta no es único en España. Ni siquiera lo es en Córdoba, donde existe una amplia nómina de bandas de versiones. Un fenómeno curioso que se basa en la nostalgia de unas décadas en las que el rock y el pop alcanzaron cotas de gran creatividad y que contrasta con un tiempo, el actual, en el que las listas de éxitos se han convertido en una sucesión tediosa de temas casi calcados.

El guitarrista de la banda tocando la de las seis cuerdas
El guitarrista de la banda tocando la de las seis cuerdas - ROLDÁN SERRANO

En esa diferencia se encuentra la nostalgia del ayer, a lo que se une el hecho de que existen miles de personas metidas en la treintena o en la cuarentena que desde la adolescencia vivieronla cultura de los conciertos.

Eso es lo que les hace relacionar la fiesta con la música en directo y demandar grupos como Planeta 80 que tantos recuerdos traen de la gloriosa juventud.

Detras de los focos

A ese público se dirige en cierto modo esta banda, aunque en su repertorio actual se puede encontrar un poco de todo. Lo conforman en torno a 200 canciones, en las que hay mucho de los 80 y 90 pero también temas más actuales de artistas como Pereza, Amaral, Fito o Dani Martín.

Y eso sin desdeñar tampoco algún que otro popurrí de música disco noventera o de estrellas del pop como Bruno Mars. Según revela Rafael Martín, el hecho de tocar tan a menudo les permite ir afinando el repertorio por el método ensayo-error y ajustando las canciones. Casi nunca faltan, eso sí, temas muy fiesteros como puedan ser el «Legalización» de Ska-p, el «Salta» de Tequila o el «Sufre mamón» de Hombres G. «Son canciones que hacen enloquecer a la gente», explica.

La vida de esta exitosa banda de versiones no es sin embargo una simple sucesión de aplausos y luces de colores. Es algo más complejo. Muchos viajes que les llevan por ejemplo a estar un día en Quintanar de la Orden, muy cerca de Madrid, y al día siguiente en la aldea de Zagrilla, en Priego, como ha sucedido este mismo fin de semana. Una vida agitada, ese frenesí calderoniano del que se hablaba al inicio, pero que les permite a todos vivir de la música profesionalmente, algo infrecuente en estos tiempos de top manta y pirateo a toda vela.

La banda ercoge el material después de la actuación
La banda ercoge el material después de la actuación - ROLDAN SERRANO

Una sucesión de conciertos muy distintos -un día pueden estar en una boda y al siguiente compartiendo escenario con Juanes o Danza invisible- que ha posibilitado también que miembros como el saxo Juan Marín hayan decidido aparcar la abogacía para dedicarse a esto. Según relata Ángel Hernández, no es fácil compatibilizar la vida familiar con esta profesión tan nómada, pero el secreto está en el público. «Es el entusiasmo de la gente el que nos estimula a seguir y el ver como cada vez son más los que nos siguen», explica.

Por eso, en tiempos en los que el rock parece vivir su crepúsculo, Planeta 80 da síntomas de ser una banda muy viva. Con muchos kilómetros aún por recorrer, muchas ferias y salas que animar y muchas bodas en las que hacer que los invitados pasen un rato inolvidable. De ahí que no sea raro que esta banda acabe actualmente sus conciertos con el «Viva la vida» de Cold Play, un tema muy vitalista y una especie de metáfora de lo que significa Planeta 80 como exaltación del espíritu joven.

En la vida todo es sueño, como ya advirtió el propio Calderón de la Barca, y este grupo de músicos lo que logra es que durante dos horas se encienda el sueño de esa juventud que se fue. Un «milagro» que es la base de su longevo éxito. No es fácil que el pasado renazca y ellos cada noche lo consiguen.