Caricatura de Pedro Sánchez caracterizado como Pinocho
Caricatura de Pedro Sánchez caracterizado como Pinocho - Archivo
Desde mi rincón

Políticos Pinocho

El alcalde que tenga la suerte de gobernar Córdoba los próximos años tiene que saber que desde el primer día tiene que «pisar suelo»

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RECUERDO al político que hace algún tiempo y formando parte de una tertulia de amigos defendía que el fin de todo político es conseguir el poder, aunque para ello necesite mentir. Tonto de mí, pensaba que serían pocos los que por alcanzar poder estaban dispuestos a perder dignidad y honor. La realidad me dice estaba totalmente equivocado. Son muchos los que para ver realizadas sus ambiciones mienten vergonzosamente a quienes en democracia son portadores de la soberanía sin importarles el daño que hacen al sistema democrático y, a la postre, a la libertad.

Circulan por las redes sociales vídeos recientes del actual Presidente del Gobierno de España prometiendo con quién no pactaría nunca y de quién no se fiaría jamás. Promesas que dejó en la cuenta cuando le molestaron para conseguir el poder o cuando una vez conseguido le incomodaron para satisfacer sus ambiciones, las de sus familiares y las de quienes le respaldaron. No es mi intención hablar de ese personaje, pues ni ganó elección alguna, ni jamás confiaré en semejante embustero. Quiero opinar sobre quienes tienen responsabilidades en el Ayuntamiento, la institución más cercana a los ciudadanos. Y lo hago porque son los que si mienten a quienes deben servir y representar, el daño que hacen al sistema de convivencia es especialmente grave.

Mejores plumas que la mía ya han razonado en este diario para decir que los responsables de nuestro Ayuntamiento programan sus actuaciones buscando la mayor rentabilidad política, marginando con ello el interés de los ciudadanos a los que deben servir desde el primer día. Esa manera de actuar no es novedosa. La mayoría de legislaturas arrancan subiendo impuestos y terminan bajándolos y prometiendo bajarlos más si les dejamos repetir. ¡Mentira sobre mentira! Comienzan abandonando inversiones para ahorrar y así poder terminar la legislatura con las calles levantadas por obras y reformas, para que los ciudadanos perciban que son unos administradores «pata negra». Intentan justificar injustificables coaliciones de gobierno afirmando que son de progreso, y cuando se acercan nuevas elecciones las rompen con falsos divorcios y ofensas personales, sin que ello conlleve un propósito de enmienda para el futuro. Prometen gobernar para todos y terminan afirmando sin pudor que eso es totalmente falso ya que cada cual gobierna para los suyos. ¡Mentiras y más mentiras! De quienes son servidores públicos y por ello cobran.

Decía Mahatma Gandhi que «más vale ser vencido diciendo la verdad, que triunfar por la mentira». En democracia, si triunfan los farsantes la indignidad recae también en los ciudadanos que les votan. Preferible es votar en blanco o no votar, antes que confiar en quienes han demostrado ser unos políticos Pinocho, faltos de nobles ideas y mucho serrín en sus cabezas.