Fachada de la ermita de la Rosa, en Montilla
Fachada de la ermita de la Rosa, en Montilla - TURISMOMONTILLA.ES
Sucesos

Profanan y esparcen formas sagradas en la ermita de la Rosa de Montilla

El párroco titular del templo cree que no se trata de un acto satánico sino de un atentado al sentimiento religioso

CÓRDOBA Actualizado: Guardar
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La Guardia Civil de Montilla investiga la profanación de la ermita de la Rosa, situada en pleno centro del casco urbano, donde uno o varios individuos entraron en la madrugada del pasado sábado y esparcieron sin causar daños varias formas sagradas encima del altar.

El titular de la parroquia de Santiago, José Félix García, ha dicho a Efe que, «por ponernos en la más benignas de las hipótesis», piensa que el acto fue cometido sin mala fe y que no cree que «sea algo satánico o de ese tipo».

Pese a ello, el caso fue denunciado ante la Guardia Civil, ya que se trataría de un delito contra los sentimientos religiosos al haberse profanado un lugar de culto.

Fuentes de la Guardia Civil confirmaron a Efe que el instituto armado está investigando los hechos, que se descubrieron en la tarde del pasado sábado, mientras fuentes de la Diócesis de Córdoba señalaron que los agentes han tomado muestras de varias huellas dactilares para tratar de encontrar al autor o autores del acto.

Trato «irrespetuoso»

La o las personas que accedieron al templo, a través de una puerta lateral que cedió sin forzarla, localizaron la llave del sagrario, destaparon el copón y esparcieron varias formas sobre el altar, explicó el párroco de Santiago, a cuya feligresía pertenece la ermita.

El acceso va a ser reforzado y, mientras tanto, las formas consagradas han sido retiradas del lugar. José Félix García calificó de «triste y desagradable» y de «grave y doloroso» el incidente, ya que «han tocado lo más sagrado que tenemos los cristianos, el cuerpo de Cristo».

Aunque las personas que entraron en la ermita no tuvieran intención de profanar el templo, el religioso precisó que desde el momento que se pusieron las formas sobre el altar hubo un trato irrespetuoso de manera «clara y evidente», lo que no sólo está penado por la legislación española, según concretó, sino también por la canónica, en este caso con excomunión reservada a la Santa Sede.