Isabel Ambrosio durante la noche electoral en la sede del PSOE
Isabel Ambrosio durante la noche electoral en la sede del PSOE - VALERIO MERINO
POLÍTICA

El PSOE de Córdoba condena a Isabel Ambrosio a hacer oposición en el Ayuntamiento

La exalcaldesa queda fuera de la institución provincial, cuya vicepresidencia era la última bala tras el fracaso municipal

CÓRDOBAActualizado:

En política no hay nada más importante que jugar bien las cartas. A tenor de los acontecimientos, Isabel Ambrosio ha cometido más de un fallo. En esta ocasión no tiene que ver con la gestión municipal desarrollada en los últimos cuatro años sino en la gestión interna, la de partido. La exalcaldesa confiaba en hacerse hueco como vicepresidenta de la Diputación de Córdoba para amortiguar la pérdida de la Alcaldía. Ni los sanchistas en los que se apoyó ni los susanistas a los que se enfrentó le han dado esa oportunidad.

El PSOE provincial aprobó el lunes la lista de los once socialistas que se sentarán en la Diputación y formarán parte de su gobierno. El nombre de Isabel Ambrosio se barajaba desde que los resultados de las municipales, pese al margen de mejora, le hicieron perder la Alcaldía contra José María Bellido (PP). Sin embargo, en la relación de cargos no aparecía la exalcaldesa de Córdoba. En el lugar que debiera haber ocupado, en representación del Ayuntamiento de la capital, está Víctor Montoro. El que fue su gerente del Imdeec.

El enfrentamiento entre Ambrosio y la dirección provincial del partido hizo correr ríos de tinta días antes de que se cerraran oficialmente las listas electorales de las municipales. Pidió autonomía para diseñar su equipo, convencida de que ganaría los comicios y revalidaría el cargo. El PSOE de Antonio Ruiz, afin a la corriente de Díaz, intentó evitarlo sin éxito, porque Ambrosio acudió a las instancias superiores de Ferraz que la avalaron. Sacó de la lista del PSOE a todos los susanistas excepto a Carmen González, que se quedó a las puertas de entrar al Ayuntamiento.

Acercamiento instrumental

El acercamiento de Ambrosio al sanchismo fue instrumental. Pertenece a un grupo de socialistas que se mueven en cierto modo en tierra de nadie y a los que Ferraz no reconoce como suyos. No mimó a los afines a Sánchez de pura cepa a la hora de darles puestos de salida asegurada en la lista, y a pesar de la infraestructura que el aparato nacional le prestó en campaña (el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, acudió a arroparla en un mitin en la ercta final) Ambrosio no logró mantener el gobierno de una ciudad que el PSOE consideraba importante.

Roto el sueño de la Diputación, a Isabel Ambrosio le quedan cuatro años de oposición en el Ayuntamiento, enfrentándose al gobierno municipal que la ha desahuciado del puesto. No es habitual que los exregidores se queden en el Pleno mucho tiempo. No lo hizo Nieto, por ejemplo, que pronto fue rescatado por el PP para la política nacional. Ambrosio lo tiene más difícil porque se ha demostrado que, en su partido, no es íntima de unos ni de otros.

El Pleno corporativo

El problema es mayor, si cabe, cuando se encaran las negociaciones del llamado Pleno corporativo. Es aquel en el que se deciden aspectos como los salarios y las liberaciones. En el anterior mandato, Ambrosio optó por un recorte presupuestario en esta materia que recayó en los hombros el PP sin que el PP pintase gran cosa. Inicialmente, llegó a un acuerdo para cinco concejales liberados y dos liberaciones parciales.

Cuando todo se había cerrado, el PSOE rompió su compromiso y recortó la cuota popular a cinco liberados. El PP dio orden de no quejarse en exceso. La política del «arrieritos». Los populares tenían cinco liberados pero once concejales. Los socialistas, ahora, cuentan con ocho ediles por lo que aspirar a tener un número superior a los populares en el anterior mandato, siquiera los mismos, no tendría demasiada buena defensa.

De los ocho ediles socialistas actualmente, solo uno tiene un acomodo obligado, que es Víctor Montoro, que será diputado con área. Existe un segundo caso que es José Rojas. Al ser funcionario municipal, tiene que pasar a excedencia en servicios especiales en cuanto tome posesión porque existe una incompatibilidad legal. Y esa exdencia cuenta como un liberado sea cual sea la voluntad del PSOE. Disponer de personal liberado implica la posibilidad de hacer política diaria, controlar al gobierno y realizar una oposición potente.