Espigas de trigo
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PLAGA DEL «MOSQUITOS DEL TRIGO»

Reclaman a la Junta quema de rastrojos autorizadas para salvar a los cereales en Córdoba

Asaja señala que es la única manera de acabar con la larva del mosquito que devasta los cultivos

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Los rendimientos del cultivo del cereal se verán afectados por la alta incidencia de la plaga conocida como «el mosquito del trigo», que afecta a las explotaciones hasta el punto de que «hay parcelas donde ni siquiera se van a segar los trigos, al estar completamente devastado el cultivo», denuncia la patronal agraria Asaja.

Así lo describe un informe elaborado por Asaja Andalucía, que analiza con detalle la afección de la plaga en los cereales de la provincia de Cádiz, Córdoba y Sevilla. En dicho estudio, la patronal agraria subraya que el daño por mayetiola destructor no sólo se circunscribe a la importante pérdida de producción que va a ocasionar esta plaga en la presente campaña, pues «de no realizar las prácticas culturales adecuadas, el único tipo de lucha eficaz contra esta plaga, el insecto pasaría el verano en el rastrojo del cereal en forma de pupa con la consiguiente salida de adultos en septiembre-octubre, agravando el problema para la próxima campaña».

Por esta razón, desde Asaja se insta a la Consejería de Agricultura a «autorizar urgentemente y con carácter excepcional la quema controlada de rastrojos como medida cultural para minimizar los daños, además de favorecer el control de otras plagas, enfermedades y malas hierbas, factores que ayudarían considerablemente en el aumento de los rendimientos y, por ende, de la rentabilidad de las explotaciones cerealísticas».

Orden de Condicionalidad

Los agricultores andaluces que perciban ayudas europeas de la Política Agraria Común (PAC) están obligados a cumplir la nueva normativa de Condicionalidad, que desde el año pasado introduce algunos cambios respecto a cómo proceder con los residuos agrícolas (rastrojos y restos de cosecha) que quedan en el campo. Esta normativa pone fin a prácticas habituales en los cultivos herbáceos como el maíz o el trigo, en los que tradicionalmente los agricultores han quemado los rastrojos, «eliminando así cualquier plaga en estado larvario».

No obstante, esta orden contempla la prohibición de quemar los rastrojos salvo para el cultivo del arroz, pero incluye una excepcionalidad por razones fitosanitarias. Así, en el anexo I de la citada Orden, se incluye que «cuando en virtud de las prospecciones fitosanitarias realizadas, la autoridad en materia de sanidad vegetal procediera a la declaración oficial de zonas afectadas por alguna plaga o enfermedad que pueda hacer aconsejable la quema de rastrojos, ésta será autorizada».