Bellido en silla de ruedas junto a Manuel Castaño en Ciudad Jardín
Bellido en silla de ruedas junto a Manuel Castaño en Ciudad Jardín - Valerio Merino

Resultado Elecciones Municipales Córdoba 2019José María Bellido: radiografía de una victoria en Córdoba

En tres semanas, rompió los sondeos que daban como favorita a Ambrosio con una campaña fresca y de fuerte contenido social

CórdobaActualizado:

Es martes 21 de mayo. Crepúsculo. La terraza del hotel Hesperia, con una imponente vista de la Mezquita-Catedral y el Puente Romano, pone el telón de fondo a la comparecencia del candidato popular a la Alcaldía José María Bellidoante un grupo de unas sesenta personas representantes de diferentes ámbitos de la sociedad cordobesa. «Pase lo que pase seguiré siendo el ‘Belli’, como me conocéis. Lo digo con el corazón. He aprendido mucho este tiempo en la calle, incluso cosas de mí que no conocía». Al alcaldable se le nota emocionado, raro en una persona que maneja muy bien sus sentimientos y su método como buen Virgo. Bellido ha ganado las elecciones municipales en Córdoba, pero el primer triunfo vino antes y fue contra él mismo tras una campaña de la que sale siendo otro.

José María Bellido Roche (Córdoba, 1977), casado y con dos hijas, fue elegido candidato del PP en marzo de 2018. Pese a su juventud, llega a la Alcaldía tras 15 años de concejal en Capitulares. Fue el primero en lanzarse a una carrera complicada. Acababa de perder a su padre. La situación de su partido, con mayoría absoluta en 2011, y ser el líder de la oposición le obligaba a ello. Siempre huyó durante el mandato de ir por delante de Isabel Ambrosio y Pedro García, de atacar por atacar, prefiriendo esperar al error. Y los socios a veces lo ponían muy fácil.

Su grado de conocimiento no era alto ( apenas un 55% de los cordobeses lo conoce ahora) y la sombra alargada de José Antonio Nieto era otro hándicap. Bellido midió los tiempos aprovechando las puntas de actividad política y frenando cuando tocaba. Unas veces de forma estratégica, otras por la sucesión de elecciones: las autonómicas el 2 de diciembre, y la decisión de Pedro Sánchez sobre las generales el 28 de abril que le perjudicaron. Apenas tiempo para contar con escena propia y lanzar su candidatura, el discurso, el programa (uno de los pocos candidatos junto con su rival que ha presentado un documento completo) y la estratagema. Los comicios nacionales solaparon una campaña en la que sólo él, Ambrosio y García (descartada ya la confluencia de la izquierda) aparecían. La lucha encarnizada por la Alcaldía se libraría en tres semanas.

Bellido en su autobús de campaña
Bellido en su autobús de campaña - Valerio Merino

Los sondeos de partida le daban como favorita a la socialista. El que Dataestudios hizo para ABC Córdoba (los populares en 7-8 ediles y la regidora en 9-10). Y los internos del PP. Pero en estas intensas semanas finales la situación viró. El trabajo demoscópico de su equipo, también. Y acabaron por clavar unos resultados contra el pronóstico y la creencia asentados.

Los colaboradores de Bellido intentaron localizar muy mucho su mensaje, omitir la clave nacional tras los malos resultados del 28-A en Córdoba capital. Buscando la cercanía. Un auténtico «tourmalet» en un candidato tímido y que se defendía mal en la distancia corta. Sin embargo, éste ha sido uno de sus grandes progresos que ha tenido en su propia esposa a una de las principales cooperantes y que ha culminado en una campaña fresca, hábil y con variados guiños.

Bellido, en el centro, con parte de su equipo, en el parque de la Asomadilla
Bellido, en el centro, con parte de su equipo, en el parque de la Asomadilla - Roldán Serrano

Sus íntimos colaboradores confiensan que había dos aristas que pulir: un candidato del PP que no genere rechazo en la izquierda (como era su caso), circunstancia que siempre la moviliza; y la vis social, en argumentos y personas, compensando, a su vez, la imagen de ejecutivo solvente y hombre de números que la propia Ambrosio estiraba cuando se quedaba sin argumentos para proyectar su lado humano frente a la etiqueta de contable que le atribuía -teniente de alcalde de Hacienda en uno de los peores momentos de las arcas municipales (2011-2015)-. Como gestor sólo bastaba encauzar un enfoque positivo de la campaña: propuestas. Huir de la agresividad y los ataques. «Ni regañar a los votantes que se fueron a Vox ni entrar al cuerpo a cuerpo innecesario», comenta un miembro de su equipo. Las pocas ideas de ciudad que se han escuchado han sido del PP.

Pero otro puntal clave está en la candidatura de Bellido. La entrada de personas con un marcado perfil social (Eva Contador, Marián Aguilar o Bernardo Jordano sin olvidar la aportación de Manuel Castaño, el vigilante herido en el atraco al Santander) han cerrado muy bien el flanco débil. Al igual que el fichaje de la empresaria Blanca Torrent. Mientras que sus compañeros de bancada (Fuentes, Moreno y Ruiz) pasaban más discretos. O su trabajo era otro. Ni siquiera Nieto entró en acción.

Del equipo a las redes

La forma de trabajar ha deparado dos campañas al día. Una la conocida en los medios. Convocatorias oficiales con giros de calado: el paseo en silla de ruedas por Ciudad Jardín para demostrar los problemas que sufren muchas personas cada día, la aparición en un coche eléctrico para apoyar la transformación digital, la reunión con los bloques de los ascensores en la Fuensanta -con ayuda del viceconsejero de Fomento-; o la imagen de gestor con el consejero de Hacienda de la Junta ante los empresarios... Otra campaña, la que cada jornada se desplegaba de forma callada y capilar por multitud de colectivos a los que uno o dos integrantes de su equipo atendían; o por calles y domicilios, sin foco. Puede que no tengan experiencia en política municipal, pero llegan siendo un equipo.

Las redes sociales han sido otro pilar. El ganador del 26-M ha contado con grupos de Whatsapp para los que personalizaba vídeos con mensajes casi a diario. Un despliege descomunal en Facebook y los jóvenes cachorros de Nuevas Generaciones en Instagram bajo el señuelo #Bellive (jugando con el verbo «creer» en inglés, «believe»). A pocos días de la votación, en ese acto en el Hesperia, la última oleada de los sondeos internos le daban ya empate con Isabel Ambrosio.