Rosa Gallardo, en la Escuela de Agrónomos
Rosa Gallardo, en la Escuela de Agrónomos - Valerio Merino
Agricultura

Rosa Gallardo, directora de la Etsiam de Córdoba: «El olivar tiene margen de crecimiento»

Afirma que Agrónomos ha conseguido que el sector sepa que investiga sobre sus problemas

CórdobaActualizado:

Rosa Gallardo es la decana de la Escuela de Agrónomos de la Universidad de Córdoba desde 2016 cuando se impuso en las elecciones internas. Casi tres años después de esa fecha, describe en esta entrevista los principales retos a los que enfrenta el sector agrícola y el centro universitario de referencia.

-¿Qué balance hace de su mandato?

-Muy positivo. Hemos conseguido visibilizar mejor todo lo que hacemos en este centro universitario y nos hemos acercado a la sociedad. Destacaría el hecho de que hemos logrado que el sector agrario conozca qué tipo de investigaciones realizamos para poder resolver sus problemas reales. Todas las actividades que se llevaron a cabo el año pasado nos han servido para reforzar nuestra identidad.

-¿En qué medida está llegando la labor investigadora del centro a la vida real del campo?

-Una de nuestras principales preocupaciones es que nuestras investigaciones sirvan de ayuda para el sector productor. La escuela siempre se ha caracterizado por trabajar junto a las empresas y a los agricultores, a los que siempre animamos a que se sumen a nuestros proyectos. También establecemos que los trabajos de fin de carrera o fin de máster se destinen a la resolución de problemas reales de los productores.

-¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrenta la agricultura en los próximos años?

-El primero de ellos es la necesidad de producir para alimentar a una población mundial que no deja de crecer. Eso sí, para ello hay que respetar el entorno, ya que es necesario adaptarse al cambio climático. En el tema del agua creo que es necesario trabajar en un uso más eficiente de este elemento regando de mejor manera al ser un recurso cada vez más escaso. En ese punto la tecnología puede ayudar a reducir los costes y mejorar la rentabilidad.

-¿En qué aspectos debería mejorar el subsector del aceite de oliva?

-El sector olivarero es uno de los que más capacidad ha tenido para incorporar innovación en los últimos años con nueva maquinaria que responde mejor a distintas demandas, al mismo tiempo que se está llevando a cabo una agricultura de precisión, es decir, saber qué cantidad de productos fitosanitarios hay que aplicar en cada momento. No obstante, creo que el sector tiene un potencial de crecimiento mayor. Para ello, hay que afrontar retos como el de la sanidad para ver cómo podemos dar mejores respuestas a nuevas enfermedades que generan alarma como la «Xylella Fastidiosa». Otro reto es saber adaptarse el cultivo a distintos escenarios del cambio climático.

-En los últimos años se está incrementando la superficie de olivar y almendro en detrimento de los herbáceos. ¿Hay que peligro de «burbuja»?

-No hablaría de «burbuja», pero en los últimos años se ha producido ese fenómeno de sustitución de cultivos. Es verdad que el olivar y el almendro son dos productos interesantes para el agricultor al ser más rentables. Creo que son decisiones correctas, pero en el futuro, en mi opinión, deberían tomarse más sosegadamente. Pienso que no sería bueno seguir intensificando este proceso de sustitución.

-A su juicio, ¿qué medidas podrían tomarse para que se deje de perder superficie cultivada de viñedo?

-Es un cultivo que está atravesando por dificultades. Es una pena que sufra esa situación. Es un producto con potencial, pero necesita de un entorno mucho más positivo del que ha tenido hasta ahora. Desde mi punto de vista, el viñedo es un cultivo que debería mantener su protagonismo al estar muy arraigado al territorio, a nuestra cultura y a la propia imagen de la provincia gracias a la Denominación de Origen de Montilla-Moriles. Creo que es un producto rentable a medio y largo plazo, pero entiendo que el agricultor no pueda esperar tanto tiempo para obtener rentabilidad en sus explotaciones.

-Las organizaciones agrarias y las cooperativas defienden una mayor dotación de riesgo para Córdoba. ¿Están justificadas esas peticiones?

-Pienso que en este caso son decisiones más de tipo político que técnico. Lo que sí creo es que hay un amplio margen para hacer un uso más eficiente de agua en los riegos. Para mí es más importante impulsar la modernización de los regadíos con ese objetivo.

-¿Qué deben esperar los agricultores y los ganaderos de la próxima Política Agraria Común (PAC)?

-La primera buena noticia en este sentido es que va a seguir habiendo PAC. Entiendo que el presupuesto se va a haber reducido, aunque no se sabe hasta qué nivel. En principio se hablaba de un 5 por ciento, pero hay cuestiones por dilucidar como es el caso del Brexit. Es positivo el hecho de que los productores vayan a continuar recibiendo ayudas directas, aunque, como novedad, se van a elevar las exigencias medioambientales.