La investigadora Rosario Ortega en su despacho de la Universidad de Córdoba
La investigadora Rosario Ortega en su despacho de la Universidad de Córdoba - V. MERINO
INVESTIGADORES DE LA UCO

Rosario Ortega, una autoridad en la lucha contra el acoso escolar

Desde los años noventa centra su labor investigadora en el «bullying» y la violencia infantil

CÓRDOBAActualizado:

Detrás de cada investigador de relumbrón siempre existe un porqué. A veces es algún acontecimiento que le despertó un gran interés y otras es simplemente querer seguir creciendo. Cabalgan hacia la excelencia. En el caso de la profesora Rosario Ortega Ruiz, Doctora en Psicología y catedrática de la Universidad de Córdoba (UCO), desde pequeña era muy curiosa, le apasionaba la indagación, el descubrimiento de cosas nuevas.

Eso último parece haberlo heredado de su padre, al que recuerda siempre leyendo e interesándose por el mundo del saber. Ella recuerda la anécdota de que «a su pueblo solo llegaban tres ejemplares del periódico [ABC], el del cura, el del alcalde y el de su padre», lo que tratándose de un campesino chocaba en aquellos tiempos.

Se preparó en la Universidad de Sevilla, la de Barcelona después, donde obtuvo la licenciatura en Psicología. Después, vuelta a Sevilla, donde encontró su primer empleo universitario y donde creó, después de su doctorado, el equipo de investigación que llegaría a ser el actual Laecovi (Laboratorio de Estudios sobre Convivencia y Prevención de la Violencia), del que es Investigadora Principal.

Periplo internacional

Córdoba la acogió desde el 2003 ya como catedrática, donde en el 2005, siendo directora del Departamento de Educación, creó el actual Departamento de Psicología y más tarde un Doctorado con Mención de Calidad. La Universidad de Sheffield, la de Roehampton, en los años sevillanos, y la de Greenwich, en Reino Unido, en estos últimos años, han sido escenarios de su actividad.

«La crueldad es la forma en que se presenta la agresividad cuando falla el proceso ético socializador»

La profesora Ortega ha focalizado su actividad a la investigación en el campo de las relaciones interpersonales entre iguales. Su tesis doctoral (1988) fue sobre juego infantil y desarrollo del conocimiento social. Afirma que es «la cara bonita de las relaciones sociales: aprender jugando».

Hay un punto de inflexión en su trayectoria investigadora. Terminada su tesis pidió una estancia en la Universidad de Sheffield (Reino Unido) para conocer de cerca los trabajos de Peter K. Smith (máxima autoridad europea sobre la Psicología del Juego).

Estudio del «bullying»

Y allí, además, descubrió los trabajos de Dan Olweus sobre el «bullying» (acoso). En su opinión el estudio de la agresividad humana, y muy particularmente la agresividad injustificada entre los iguales, ha abierto un importante campo de investigación sobre los mecanismos de dominio-sumisión, y los riesgos que corren los niños al dejarse victimizar por sus iguales. Afirma que «la crueldad es la forma en que se presenta la agresividad cuando falla el proceso ético socializador».

Desde los primeros años noventa, cuando estudiar la violencia infantil era «políticamente incorrecto», no ha parado de investigar la conducta de los niños: los problemas sociales que emergen cuando la escuela y la familia no terminan de enseñarles a controlar su ira o cuando se produce un déficit de empatía o de criterio moral, y terminan ofendiendo injustamente a otros. Eso es el «bullying»: «abuso de poder e inmoralidad en la conducta social».